Odebrecht y el ocaso del APRA, por Christian Muñoz

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Como sabemos, Odebrecht ha venido desatando un escándalo de corrupción intercontinental durante los últimos meses por todo Latinoamérica. En el caso peruano, los primeros involucrados se encuentran en íntima relación con el segundo gobierno de Alan García. Así, dos ex funcionarios del gobierno aprista pasado ya fueron detenidos -Miguel Luyo y Miguel Navarro- y otro se encuentra fugado desde Diciembre del año pasado -Jorge Cuba-.

Si bien Odebrecht se está convirtiendo en un problema transversal a todos los últimos gobiernos del país y a sus respectivos partidos, parece ser especialmente problemático para el partido aprista. Esto básicamente por tres razones. La primera es que perjudica seriamente a las que, de momento, son las dos principales figuras del partido: Alan García y Enrique Cornejo.

Respecto a García, los escándalos de Odebrecht no harían sino darle el tiro de gracia a una carrera política que estaba ya muerta desde el año pasado, cuando el dos veces presidente logró tan solo un 5,8% de votos. Cantidad que ajustadamente permitió a su partido superar la valla electoral y así conservar su inscripción.

El efecto es más dramático respecto a Cornejo, quien se encontraba tentando la Secretaría General del partido tras haber obtenido un importante segundo lugar en las pasadas elecciones ediles -con casi el 18% de los votos-. El economista se encuentra especialmente involucrado puesto que tanto los detenidos Luyo y Navarro, así como el fugado Cuba se encontraban laborando en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones cuando Cornejo era el ministro. De esta manera, la principal cara del APRA tradicional y también la de su renovación se han visto salpicadas por el escándalo Odebrecht.

Una segunda razón por la que el caso Odebrecht es especialmente problemático para el partido de la estrella es que ha agudizado sus conflictos internos. Cornejo llevaba ya algún tiempo sosteniendo un discurso confrontacional a García y a su vieja cúpula de poder, en post de una renovación en el partido. Es por ello quizá que varias de las figuras tradicionales del APRA, tales como Mulder o Velásquez Quesquén, aprovecharon el escándalo para exigir explicaciones a Cornejo. De esta manera, el partido terminó por decidir -con cierto tufillo revanchista- abrirle un proceso disciplinario y suspender sus derechos partidarios el viernes pasado. Con esto, el APRA parece confirmar que sus pugnas internas se han agudizado a raíz del caso Odebrecht.

Finalmente, una tercera razón sería que Odebrecht no haría sino reforzar y refrescar la imagen del APRA como un partido asociado a la corrupción. La última encuesta de IPSOS publicada el 15 de Enero en El Comercio así lo confirmaría, puesto que es el segundo gobierno de García al   que la gente más le imputa haber recibido coimas de parte de la constructora brasileña -un 96% cree que sí recibieron coimas altos funcionarios y tan sólo un 1% cree que no-, incluso por encima de los gobiernos de Humala y Toledo. Esto perjudicaría las aspiraciones políticas del partido no solo en las próximas elecciones municipales, sino que incluso podría influir en los comicios presidenciales del bicentenario si consideramos que, como se señaló líneas arriba, las principales caras del partido se encuentran ya salpicadas.

Así, con una fresca imagen de corrupción a los ojos de la opinión pública, en medio de dramáticas rencillas internas y con sus principales figuras políticas manchadas, todo parece indicar que el escándalo de Odebrecht haría entrar al partido más longevo de nuestra historia en un crudo invierno político del que, al menos por ahora, no parece que puedan salir incólumes.