Querida Indira Huilca, por Carlos Arias

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¿Cómo explicarle a la congresista Huilca que Venezuela sí es una dictadura?

El pasado 12 de agosto, en el programa “Al estilo Juliana”, Indira Huilca recibió algunos conceptos básicos sobre lo que es una democracia y lo que es una dictadura por parte de la periodista Oxenford, toda vez que al momento en el que Juliana le preguntó si Venezuela era una dictadura, la congresista por el Frente Amplio, refirió que no. Su respuesta textual fue “Yo no lo creo”.

Sin embargo ¿El gobierno de Maduro es, realmente, una dictadura?

Es imposible denominar, a boca suelta, que Venezuela es simplemente una democracia debilitada. Venezuela es una dictadura, así no quieran aceptar varios militantes del Frente Amplio. No se puede denominar de otra manera a  un régimen en el que no se respeta el derecho al debido proceso, únicamente por ser oposición al gobierno, como es el caso de Leopoldo López; cuando al momento de conceder el acceso a ciertos productos de primera necesidad y medicinas se realiza con discriminación y represión; cuando se utiliza al poder judicial para perseguir a críticos del gobierno; cuando se producen detenciones arbitrarias; cuando el gobierno bloquea medios de comunicación e intimida a canales privados; cuando se viola el derecho a la libertad de reunión; cuando el gobierno no rinde cuentas; cuando el vocero del gobierno dictatorial se expresa con desdén frente a las firmas que los ciudadanos solicitaron para revocar el mandato de Maduro; cuando el gobierno no permite que se transmitan manifestaciones públicas; cuando el gobierno no respeta la independencia del poder judicial; entre otras razones ¿A eso se le puede llamar “democracia debilitada”?

Ahora, en el caso de Venezuela se plantean dos tipos de legitimidad: La de origen y la de ejercicio. Es claro que tanto Hugo Chávez, en su momento, como Nicolás Maduro salieron victoriosos en las elecciones en un sistema en el que los votos se contabilizaban de manera conforme. Sin embargo, el no respetar la separación de poderes, el encarcelamiento de ciudadanos opositores al gobierno, entre otras, no hace al gobierno legítimo en su ejercicio. Un gobierno no puede ser denominado “democracia” únicamente por haber ganado las elecciones. No es suficiente para que siga llamándose así, una vez que ha empezado el gobierno y pone en grave riesgo los derechos fundamentales de sus ciudadanos, como es el caso del país vecino de Venezuela.

Múltiples parlamentarios reprobaron la negativa del Frente Amplio a respaldar la moción para que el Legislativo exprese su solidaridad y preocupación frente a la situación política venezolana. Ante las críticas, Indira Huilca respondió de manera alarmante: “A ver, bancadas de FP, PPK, APRA, APP y AP, en lugar de hacer conferencia de prensa sobre otros países, podrían preocuparse por lo que pasa en la Universidad Villarreal”. Claramente es un “chapotazo de ahogado”.

Esperemos que tanto la parlamentaria Huilca como algunos miembros del Frente Amplio puedan llegar a reconocer que Venezuela está atravesando por un gobierno dictatorial y una grave crisis política, generando un gran atraso en su economía y afectando de sobremanera el bienestar y la situación de muchos, por no decir de casi todos sus ciudadanos.