Sobre la llamada Revolución de Octubre: parte IV, por Óscar Balladares De La Piniella

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La Guerra Civil y el Terror Rojo

Desatada la Guerra Civil Rusa (1918-1920), los bolcheviques llevaron a cabo algo que habían teorizado desde tiempo atrás, y que se institucionalizaría durante toda la existencia de la Unión Soviética: el Terror. Ya desde 1901, en su artículo titulado ¿Por dónde empezar?, publicado en Iskra (periódico de los socialistas rusos que vivían en el exilio), Lenin había señalado que:

“En principio, no hemos renunciado nunca ni podemos renunciar al terror. El terror es una de las formas de acción militar que puede ser completamente útil y hasta indispensable en un determinado momento del combate…”[1]

Con la finalidad de aplicar ese terror, Lenin creó a la Cheka poco antes del inicio de la fugaz Asamblea Constituyente. Esta institución bolchevique, que literalmente fue el equivalente de lo que tiempo después serían la Gestapo o las SS nazis, evolucionaría con distintos nombres (GPU, OGPU, NKVD) hasta finalmente convertirse en la KGV. Con el infame Dzerzhinski como su director, pero subordinada a Lenin, la Cheka cometería incontables ejecuciones y se encargaría de la represión de toda clase de oposición política e ideológica con espeluznante eficiencia. De acuerdo con Nicolás Werth:

“En algunas semana, la cheka sola había ejecutado dos o tres veces más personas que el Imperio zarista había condenado a muerte en noventa y dos años y que, condenados en virtud de procedimientos legales, no habían sido ejecutados en todos los casos, habiendo sido conmutada una buena parte de las sentencias…”[2]

Lo anterior tenía mucho sentido. Bien había señalado Lenin, poco antes de octubre del 17, en su Carta a los obreros norteamericanos, que:

“La lucha de clases, en período de revolución, ha tomado siempre, ineluctable e inevitablemente,…la forma de guerra civil. Y la guerra civil es inconcebible sin las más crueles destrucciones, sin el terror, sin la restricción de la democracia formal en interés de la guerra.”[3]

Asimismo, los bolcheviques crearon al Ejército Rojo, dirigido por Trotsky. Con estas fuerzas revolucionarias terminaron imponiéndose en una guerra civil que se caracterizó por las atrocidades cometidas por los distintos bandos. No solamente vencieron al contrarrevolucionario Ejercito Blanco, sino también al ucraniano y anarquista Ejercito Negro, de Néstor Majnó, y al campesino Ejército Verde, opuesto a la colectivización de las tierras. Y es que el Terror Rojo era distinto… No se trataba de meras atrocidades o excesos, sino más bien de un terror teorizado filosóficamente, y directamente inspirado en el Terror Jacobino de la Revolución Francesa. Un terror, pues, que se sustentaba en el pensamiento de Marx, el cual suscribían dogmáticamente los bolcheviques. En ese sentido, por citar solamente un ejemplo, Marx ya había señalado en 1848 que:

“… sólo hay una manera de acortar, simplificar y concentrar las agonías asesinas de la vieja sociedad y los sangrientos dolores de parto de la nueva sociedad, y ese camino es el terror revolucionario.”[4]

Con la Cheka y el Ejército Rojo, los bolcheviques pudieron llevar a cabo las siguientes políticas de Estado:

  1. La descosaquización.- Sistemática eliminación y represión del grupo social y étnico de los cosacos.
  2. La deskulakización.- Los kulaks no eran hombres ricos, sino simples campesinos propietarios de sus tierras, quienes fueron sistemáticamente utilizados por los comunistas como chivo expiatorio, siendo reprimidos y eliminados como clase social. Un ejemplo elocuente es la conocida orden de ahorcamiento dictada por Lenin al Soviet de Penza. En un telegrama dirigido el 10 de agosto de 1918, Lenin ordenó:

¡Camaradas!… en todas partes se ha entablado la lucha final contra los kulaks. Es preciso dar un escarmiento. 1. Colgar (y digo colgar de manera que la gente lo vea) al menos a cien kulaks ricos y chupasangres conocidos. 2. Publicar sus nombres. 3. Apoderarse de su grano. … Haced esto de manera que en centenares de leguas a la redonda la gente vea, tiemble, sepa y se diga: matan y continuarán matando…

Vuestro Lenin

  1. Encontrad gente más dura.”[5][6]

 

  1. La militarización del trabajo obrero.- Mediante esta política se eliminaron conquistas laborales básicas, como el de derecho de huelga y la libertad sindical, siendo tomadas por deserción la ausencia en el trabajo y por insurección la protesta contra el Gobierno.
  2. La implantación del sistema de campos de concentración.- Se crearon los llamados gulags, sobre la base de las katorgas zaristas.

Millones de seres humanos perecieron y fueron reprimidos con estas políticas. Y todo durante el tiempo de los “buenos” de Lenin y Trotsky. Después ya llegaría Stalin al poder, que era un bolchevique todavía más malo, y que tras apartar a Trotsky luego de la muerte de Lenin en 1924, cometería muchos más crímenes sobre la base del sistema político previamente establecido por la llamada Revolución de Octubre. Dichos crímenes no sólo serían cometidos contra sus opositores o los sospechosos de serlo (incluidos miles de comunistas y socialistas), sino también contra sus propios camaradas bolcheviques, ejecutó a casi todos los dirigentes de octubre del 17). Con Stalin, llegarían el Holomodor (hambruna provocada con la que se eliminó a alrededor de 6 millones de ucranianos), la ampliación del llamado Archipiélago Gulag[7], las purgas masivas, los Juicios de Moscú, la abusiva invasión de la mitad de Polonia en contubernio con la Alemania Nazi (previo Pacto Ribbentrop-Mólotov), el ataque a Finlandia, los crímenes de guerra del Ejército Rojo, y, finalmente, la expansión y difusión por el mundo de un modelo político inherentemente criminal, que causaría 100 millones de muertos durante el siglo XX[8], pero eso ya es otra historia.

[1] Lenin, V. (mayo de 1904). ¿Por dónde empezar? En: Iskra. Recuperado de: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1901/mayo/001.htm

[2] Werth, Nicolas (2010). Un Estado contra su pueblo. Violencia, temores y represión en la Unión Soviética. En: El Libro Negro del Comunismo. pág. 110. Barcelona: Ediciones B S.A.

[3] V.I. Lenin (1961). Obras escogidas. pág. 24. Tomo III. Moscú: Editorial Progreso.

[4] Marx, Karl (07 de noviembre de 1848). La Victoria de la Contra-Revolución en Viena. Recuperado de: https://www.marxists.org/archive/marx/works/1848/11/06.htm 

[5] Werth, Nicolas. Óp. cit.

[6] Centro Ruso para la Preservación y el Estudio de Documentos en la Historia Contemporánea – CRCEDHC, 2/1/6/898.

[7] Sistema de campos de concentración soviéticos, denominado así por el Nobel de literatura Aleksandr Solzhenitsyn.

[8] De acuerdo con el Libro Negro del Comunismo (1997), obra escrita por varios historiadores e investigadores  –algunos de ellos excomunistas–, fundamental para comprender la historia de los crímenes realizados en nombre de esa ideología.  

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