¿Es el bypass la solución?

864

En los últimos días se ha generado un debate en cuanto al bypass que está siendo construido por la actual gestión de la Municipalidad de Lima en la intersección de las avenidas Arequipa y 28 de Julio en el centro histórico de Lima. Por ello, los estudiantes de Arquitectura y Urbanismo de distintas universidades nos vemos en la necesidad de formular y argumentar nuestra opinión sobre las políticas y obras públicas que se están aplicando en la ciudad de Lima desde hace varios años.

Es un hecho que en las ciudades grandes, como la nuestra, el problema que se debe solucionar no es el tráfico vehicular sino la movilidad de los ciudadanos. Un bypass propone a los automóviles como la única solución a la movilidad ciudadana. Este tipo de obras están dirigidas a los autos particulares, priorizando sólo a los que cuentan con ellos (aproximadamente 25% de limeños, según el MTC) e ignora al 75% de población restante que se moviliza en transporte público.

El bypass es una solución anacrónica que fue utilizada en muchos países en los años 50, que fue descartada debido a que no soluciona el problema de la congestión vehicular en la ciudad, sólo lo empeora. Esto se debe a que incentiva a que un mayor número de carros circulen por la vía, generando más tráfico a largo plazo. En Lima, podemos comprobar esta situación con el bypass de Habich, el bypass del Derby y el bypass de la Av. Arequipa con Javier Prado. Éstos solo aligeran el tránsito por unos cuantos metros pero no evitan –y empeoran- la congestión habitual más adelante.

La alternativa más adecuada para solucionar los problemas de movilidad de la población son sistemas de transporte público eficientes. Por ejemplo, una de estas posibilidades es la línea 3 del Metro de Lima, que está planificada para ser implementada en la Av. Arequipa en toda su extensión. Sin embargo, el bypass que pretende ejecutar la Municipalidad se superpone a su trazado y podría ser contraproducente para su construcción.

Por otro lado, la magnitud y forma de las obras viales como el bypass generan una barrera urbana: cortan el tejido de la ciudad mediante grietas o elementos masivos que representan un límite infranqueable para los peatones. Es decir, los ciudadanos no pueden cruzar libremente a través de esas calles. Además, generan inseguridad para los transeúntes: al poner al peatón y a los usuarios de medios de transporte alternativos en segundo plano, jerarquizando pistas sobre veredas, la calle se vuelve insegura para todo aquel que no la recorra en automóvil.

Por todos estos motivos, es evidente que un bypass degrada el entorno urbano. No solamente trae consigo congestión vehicular sino contaminación, ruido, inseguridad y disminución en el valor del suelo y en la calidad de vida de las personas que lo habitan.

Nosotros, estudiantes que nos dedicamos a estudiar soluciones que garanticen una mejor calidad de vida y circulación de los ciudadanos, nos manifestamos en contra de esta obra y de las políticas que siguen incentivando el uso del automóvil como medio principal de movilidad en la ciudad, en lugar de plantear un sistema de transporte público acorde con las necesidades de nuestra metrópolis.

En 1960, ciudadanos de Nueva York marcharon y alzaron su voz contra la construcción de una vía expresa en el corazón de Manhattan y ganaron. En 1973, ciudadanos de Toronto hicieron lo mismo contra una autopista que atravesaba el tejido urbano y ganaron. Ahora te toca a ti, limeño, alzar tu voz y exigir una ciudad que todos merecemos. Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién va a defenderla?

U D E A L

Unión de Estudiantes de Arquitectura de Lima