Faltan 43 votos

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Ya han pasado aproximadamente diez meses desde el asesinato de los 43 estudiantes mexicanos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Municipio de Iguala, en el Estado de Guerrero. Dolor y ausencia que se sentirá por un largo tiempo, y que el domingo en el marco de las elecciones intermedias tomó presencia y relevancia por parte de los padres y compañeros de estos 43 jóvenes.

En horas de la mañana se inició el boicot al material electoral en el municipio de Tixtla alegando que estas elecciones, donde 83,5 millones de mexicanos elegirán más de 2000 nuevos funcionarios públicos, entre ellos 500 diputados federales y nueve gobernadores, son un fraude por la participación de políticos vinculados a diversos carteles, uno de ellos el cartel “Guerreros Unidos” responsable de la desaparición.

La ola de violencia continúa siendo la rutina del día a día. No solo lo sucedido en la comuna de Iguala, también los constantes ataques y asesinatos durante la campaña electoral que ha cobrado la vida de decenas de personas, obligando a los ciudadanos aztecas a vivir con la sensación de muerte más próxima. El gobierno de Enrique Peña Nieto, tiene un pasivo enorme que debe enfrentar, después de doce años fuera del poder, era el elegido para terminar con esta cruda realidad, pero no lo ha logrado, la tan baja popularidad para un Presidente a mitad de su mandato son señales que existe mucha insatisfacción por la política implementada.

Estas elecciones son un medidor para el Presidente mexicano, a tres años de iniciado su gobierno y a unos tres de terminar, prohibiéndose la reelección inmediata, servirán para evaluar sus planes aplicados. El oficialismo es consiente que el descontento por la salvaje violencia y por la caída económica son un lastre que no le permite avanzar, sin embargo se estima que por un escaso margen el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se impondría al Partido Acción Nacional (PAN), generando un respiro momentáneo, sondeos le otorgan al PRI 33% de los diputados, mientras que a PAN 25%. En las últimas semanas se ha visto la presencia de un activo político, el expresidente Felipe Calderón, recorriendo junto con sus candidatos el territorio nacional, enviando el mensaje que el Partido Acción Nacional se une en una sola línea y recuperando esa disciplina institucional, que se perdió con las declaraciones de Vicente Fox sobre la excandidata Josefina Vásquez Mota durante la campaña del 2012.

La actitud de Peña Nieto lo ha convertido en el centro de la atención en los últimos meses, los escándalos inmobiliarios y la tragedia de Iguala pesan mucho. Además, se rumorea que detrás el despido de la destaca periodista Carmen Aristegui, estuvo Enrique Peña Nieto, ya que fue ella junto a su equipo dio a conocer la compra de una mansión por parte de Angélica Rivera a un importante contratista del Estado.

Como leemos, los próximos meses deberán ser aprovechados por el oficialismo, la victoria no le garantiza un respaldo, solo tiempo para mantener las cosas. Estimo que Felipe Calderón continuará con fuerza, es la carta más indicada del PAN, pero aún falta.