La respuesta de los Corintios

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El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta….

Retrocédete un par de líneas que desde la primera ya vamos mal. Seamos honestos, el amor puede estar representado como algo lindo, puedes caminar por la calle cantando el amor es una magiaaaaa – gracias, Tito, porque ahora no paro de cantar una canción que odio. Pero, en realidad, el amor es tan humano como los seres que lo conforman. Tú y yo, ella y él, él y él, ella y ella, perro con gato, gato con perro, mi tío Pepe con su muñeca inflable de los años cincuenta… en fin, las posibilidades son infinitas. Lo único que importa en realidad es encontrar a una persona que te sepa querer bien, un pata que te conozca lo suficiente como para saber qué chocolate comprar durante esa época del mes para evitar que lo ataques, o una flaca que entienda que tienes las prioridades en orden – o sea, el Play, el Xbox, las chelas del jueves con tus broders y después ella (Estoy segura de que alguno le ha hecho esa lista a su flaca de broma y después se ha dado cuenta de que la cagó porque está en esa época del mes).

Empecemos con lo de ‘paciente’ – alguien por favor dígale a Pablo que con esa palabra no describes a tu flaca cuando estás tarde para el cumpleaños numero 785 de su abuela fosilizada. El amor tampoco es siempre bondadoso, no cuando la otra persona se merece una buena dosis de ubicaína – no me pregunten de dónde salió esa palabra – y tampoco tiene por qué serlo, a veces una puteada bien dicha es necesaria (como tu flaco cuando te olvidaste que su hermano Miguel es alérgico al chocolate y le regalaste una caja de Besos de Moza por su graduación).

El amor no tiene envidia… huevón/a, claro que envidia. Envidia a la prima del hermano del sobrino del amigo de tu flaco que se unió al jueves de chelas porque vino a visitar desde Miami – encima es regiasa la cojuda. Y en cuanto a lo de jactancioso… por favor, levante la mano el primero de ustedes que alguna vez no ha dicho que su flaca estaba buenasa, o la primera que nunca le haya contado a sus amigas que su flaco es “taaann lindoooo”. O, por favor, no se olviden de las fotos en Facebook – juntos o de los regalos que se hacen -, los displays de Whatsapp y las mil y un tonterías más que pones ahí para que las vea todo Dios y su perro. Y eso está bien, porque quieres que justamente todo Dios y su perro sepan que estás con una persona que es perfecta para ti – y sino, búscate a otra persona que sí lo sea.

No se porta indecorosamente… no busca lo suyo. Todo el mundo quiere encontrar el amor, es normal que en el camino metas la pata unas cinco mil veces, no hay nadie que no lo haya hecho. Busca siempre lo suyo porque siempre quiere encontrar lo que necesita – no sé ustedes pero yo no veo a la Tigresa del Oriente saliendo con el primer ministro de Israel, porque simplemente no es lo suyo (ah y porque además ya está casado).

A mi no me van a decir que no toma en cuenta el mal recibido. Si tu flaca te sigue sacando en cara la vez que llegaste tarde al cumple de su abuela y tú te sigues quejando del incidente de los Besos de Moza. Te ríes y ya fue, pero es normal acordarse de los errores ajenos siempre y cuando te acuerdes también de los propios – la balanza pesa para los dos lados.

Y por último, de verdad, que esa frase martirizante de todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, con todo respeto a quien escribió la carta – que de hecho en sí es muy bonita – se la pueden meter por donde no brilla el sol. Flaca, si te hacen sufrir, vete; no tienes por qué creerte mentiras. Y a los hombres: tampoco tienen que esperar ni soportar a alguien que no encaja con ustedes.

Al final del día el amor es solo un conjunto de experiencias y una conexión química que sigue viva por culpa de dos personas – o en el caso del tío Pepe, por culpa de una persona y un pedazo de plástico pero no se lo digas que se ofende. Es una decisión que tomas cada día sobre tu relación, sobre ti mismo y sobre lo que estás buscando en la vida. No es un sentimiento perfecto y no tiene por qué serlo, es simplemente un esfuerzo en conjunto por estar cerca de alguien que te importa.