Dejala Decidir… de verdad

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En estos días de idolatría a la elección y con respecto a la campaña en favor del aborto en casos de violación a menores de edad y; además, cometiendo incesto quisiera precisar algunos puntos.

En primer lugar me detendré alrededor del nombre de esta campaña, déjala decidir. Si y solo si tenemos en cuenta el ejemplo utilizado por excelencia y descrito en el párrafo anterior plantearé la siguiente cuestión ¿De verdad creemos, que una persona que atravesó por el inmenso trauma de una violación tiene la suficiente capacidad de decidir? ¿Y decidir bien? Es solo una pregunta, personalmente creo que no.

Suponiendo que alguien con suficiente capacidad de sobreponerse a semejante evento puede si quiera decidir, ¿con que opciones cuenta?
Es tema sabido que ni el Estado ni los padres de la menor (en palabras simples, nadie) pueden obligar a una adolescente a criar y hacerse cargo del niño que no fue voluntariamente concebido pero al respecto de esto ¿Podemos decir que la vida de la madre vale más que la del niño? ¿La vida del niño vale más que la vida de su madre? ¿El concebido es persona? ¿Y si lo es, desde cuando lo es? Muchas preguntas a tener en cuenta antes de emitir un juicio y valorar las opciones en el horizonte con el firme propósito de evitar daños mayores a la inmensa herida producida por la violación misma.

Pero entonces, no es válido o se puede considerar un atropello el no permitir decidir a una menor que atraviesa por esta circunstancia, la verdad es que merecemos la libertad de elección, la adolescente tiene derecho a elegir y a elegir sobre ella. La ciencia ya nos ha ayudado al comprobar que cualquier persona no es simplemente la suma de ADN de sus respectivos padres, somos más que una simple adición, cada uno es, exactamente, cada uno. Así, nadie es dueño de nadie ni si quiera por llevarlo en su vientre, ergo, no puedo decidir quitarle la vida.

Ya pues Fernando, dame opciones, necesito decidir, déjame decidir. Diría que la campaña es redundante puesto que ya se puede decidir, como cito líneas arriba, nadie, obligará a alguien a criar si no está en el entera capacidad de hacerlo (veamos el protocolo para la adopción, sino), esto significa que las verdaderas opciones son claras. Puedes darlo en adopción o criarlo pero no puedes decidir matarlo.

Por último, ¿Qué hay del niño/a? No puede elegir, ¿cierto? Porque si pudiera, elegiría morir, ¿no? Evidentemente, no es así. Queda para la reflexión como nos enfrentamos hoy por hoy; por ejemplo, a un mundo que defiende por un lado los derechos de los animales pero atropella los de su propia especie, algo contradictorio hasta el tuétano.

El tema es amplio y las líneas son limitadas, aunque amerita un resumen #Dejalovivir.