La entrevista de la semana

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El sábado pasado, el ex presidente Alan García fue el invitado especial del programa de televisión de Magaly Medina. Esta entrevista ha generado muchas suspicacias; sin embargo, a mí me gustó. Normalmente se suele ver a los políticos solamente en su faceta pública, fríos, calculadores, un poco egocéntricos, decididos, fuertes. Esa entrevista fue todo lo contrario, no se habló de profundos temas políticos, ni de críticas gubernamentales, ni recelos electorales, fue más bien una entrevista ligera, fresh, donde hubo mucha diversión, como dijo el líder aprista: Fue una conversación entre dos amigos.

No digo que detrás de esto no haya un trasfondo político, no me cabe duda que se está tanteando algo con la imagen del líder aprista. De alguna manera, esta entrevista tuvo una gran aceptación en el sector C y D de la población ¿Se está buscando una reconexión? En fin, él ha dicho que todavía no sabe si se lanzará a un tercer periodo, de lo que no me queda duda es que genera mucha expectativa, pero todavía es temprano como para hacer un anuncio de aquella magnitud.

La entrevista, por otro lado, mostró el rostro más real del ex presidente, alejándose de la fría imagen del político nato, del orador de grandes cualidades. Se habló del maestro Zambo Cavero y de la profunda amistad que tenía con el político, se reprodujo parte del video electoral donde aparecían los dos cantando “Y se llama Perú”, incluso, en una parte, el ex presidente  pareció haberse emocionado con los recuerdos. El canto tampoco fue ajeno a la entrevista, Alan cantó, gustó y se dejó ver en una faceta distinta, más humana, más entendible, más real. Hablaron de los hijos del ex presidente, no cabe dudas, está chocho con Federico, incluso contó que él les ponía apodos de cariño y que le gustaba hacer muchos cariños físicos. La pregunta difícil fue cuando Magaly le preguntó quién sería su primera dama, pero el ex presidente pudo salir ileso. Tomaron cerveza con naturalidad, se rieron muchísimo, bailaron. Incluso la ocasión se prestó para que la Paisana Jacinta, el polémico personaje, le pudiese hacer una broma al ex presidente.

En fin, más allá de las suspicacias que esto ha generado, esta entrevista ayudó a conocer un Alan distinto, un Alan papá, un Alan celebrador, un Alan jovial. Inteligente, calculador, maquiavélico, sin duda, pero en una faceta más coloquial, más cercana, más real. Es más, no me sorprendería que el líder aprista haya subido algo en intención de voto.