Los intelectuales y los medios

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Según la Real Academia Española, “Intelectual” quiere decir “que es perteneciente o relativo al entendimiento”. Será intelectual quien pertenezca a la ciencia del entendimiento; es decir, quien puede ser capaz de, a través de silogismos propios, llegar a un juicio que aporte al entendimiento. En palabras más sencillas, es aquel que puede, a través de su razón, aportar al conocimiento mundial.

El Siglo XX estuvo lleno de intelectuales, cuyos pensamientos llegaron a nosotros, en mucho de los casos, por los medios de comunicación. En aquella época, la televisión dedicaba mucho más espacio a la cultura que ahora. Por ejemplo, recuerdo aquellas entrevistas que les hacían a los intelectuales de la época, a Borges, a Cortázar, a Dalí, a Juan Rulfo, a Einstein, entre otros. ¡Qué entrevistas y qué entrevistadores! Soler Serrano uno de los mejores de ellos, con su programa “A Fondo”. Acá en Perú, con Jorge Basadre, Luis Alberto Sánchez, José Agustín de la Fuente, Raúl Porras Barrenecha, Víctor Andrés Belaúnde. El siglo XXI se ha caracterizado, contrariamente, por la banalización de la cultura, se ha confundido a la cultura con el mero entretenimiento. El espacio televisivo para la cultura se ha reducido.

Esta reducción es para quienes nos dedicamos a las ciencias de la cultura un verdadero problema porque somos conscientes de que la humanidad necesita escuchar a los intelectuales, a los estudiosos, pero también somos conscientes de que la competencia es dura, el mundo de los medios se deja influir por la oferta y la demanda, la capitalización de los medios de comunicación está afectando seriamente la trasmisión de información realmente importante. Esto se da por dos factores. En primer lugar, la demanda de los medios de comunicación está enfocada en temas aculturales. No digo que debemos ir en contra de los espacios de esta índole, eso sería ir en contra de la libertad de expresión, pero se deben promover espacios donde se puedan exponer la intelectualidad de los pueblos. Para esto, la comunidad universitaria mundial juega un rol de vital importancia, son las universidades las que deben promover constantemente el diálogo intelectual. Es necesario que formen alumnos intelectuales; es decir, que no vayan solamente a recibir clases sino a debatir, a proponer soluciones, a hacer silogismos de donde se pueden sacar juicios prácticos para mejorar el mundo. El otro problema es que los intelectuales, muchas veces, no quieren salir a los medios, lo que es totalmente comprensible porque nadie quien trabaje en la ciencia del entendimiento quiere juntarse con los personajillos de la banal televisión.

Ello se tiene que superar, los intelectuales del siglo XXI tienen el deber de salir en los medios, de hacer que estos los escuchen, tienen el deber de proponer el debate, los diálogos. Tienen el deber de que la humanidad los atienda porque, en el fondo, la humanidad los necesita. Son de esos juicios intelectuales de donde salen las soluciones para la vida práctica.

Ya vamos quince años de este siglo, estamos a tiempo de superar el nivel intelectual del siglo pasado. Es una tarea que les corresponde a todos. A la comunidad universitaria mundial, a los alumnos, a los escritores, científicos, a los intelectuales y, por qué no, a la demanda misma que consciente de sus falencias decide escucharlos nuevamente.