Los murales, las flores, Castañeda, y otras cosas innecesarias

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La gestión del Castañeda ha empezado con muchos problemas. No dudo, confío, en que la gestión pasada dejó una Municipalidad de Lima desordenada pero el alcalde limeño se ha distraído por cosas innecesarias. Concuerdo con Enrique Cornejo, quien dice que el señor Castañeda ha llegado de improviso a la alcaldía. En mi opinión, Castañeda, sabiendo que tenía la Municipalidad de Lima asegurada, se dejó llevar por la improvisación. Improvisó todo, desde la campaña, hasta hoy en la mañana. Por eso trastabilló en el debate municipal, por eso prometió un monorriel donde ya estaba concesionada una línea del metro de Lima.

Lo peor de todo es que esa improvisación se ha trasladado a la gestión municipal. No hay todavía un proyecto grande o un plan para articular la ciudad. Entonces comete el mismo error que la gran mayoría de alcaldes improvisados, quitan las placas antiguas, pintan los postes y puentes del color de su partido (Este error lo cometió Susana Villarán y lo vuelve a cometer Castañeda ¿Acaso todo esto no es gastar innecesariamente el presupuesto escaso?) Como no hay un plan a seguir, una hoja de ruta, el señor Castañeda se distrae con cosas innecesarias y hace obras innecesarias. Por ejemplo,  quitar las flores de la plaza de armas, es algo que no interesa, que es irrelevante para solucionar los problemas de la ciudad, pero que sí han generado mucho revuelto en las redes sociales. El alcalde se ha ganado problemas por las puras, por ejemplo en el borrado de los murales, donde se ha notado aún más la mezquindad política. Ahora, había murales que debían ser borrados, sí, aquellos que podían hacer apología al terrorismo. Era innecesario borrar los demás murales, Castañeda se ganó un problema gratis, producto efectivamente de la improvisación.

Sobre los murales, me parece una extraordinaria manera de promover la puesta en valor del centro histórico, qué mejor que una ciudadanía que participe de su ciudad a través del arte popular (Ojo que arte popular no es lo mismo que apología al terrorismo).  Es cierto lo que dice el señor Castañeda, que Lima sigue los planes de cuidado estético de la Unesco, pero es la Unesco también la que promueve la concepción de ciudades vivas, donde el ciudadano participe de su medio. Los murales eran una excelente propuesta, al contrario de lo que piensa el alcalde, creo que un mural es mucho más inclusivo, más vivo y más bello que una pared blanca. En fin, Castañeda se ganó un problema gratuitamente.

La municipalidad debe dejar de distraerse para concentrarse más en los problemas reales de Lima, la delincuencia, la falta de infraestructura, la reforma del transporte, en las cosas realmente importantes. Si no lo hace, el señor Castañeda será congruente con su plan de gobierno: la improvisación.