¡Pan con libertad! 100 años de Andrés Townsend

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Esta semana, específicamente el 23 de marzo, se ha celebrado el centenario del nacimiento de Andrés Townsend, una de las mentes más prolíficas del aprismo. Nació en Chiclayo, el 23 de marzo del lejano año 1915, y con el tiempo se convirtió en uno de los políticos más importantes del siglo XX. Desde joven sintió una profunda inclinación hacia la política, se afilió al partido aprista peruano cuando terminaba el último año de su formación secundaria. Después estudiaría en la Universidad Mayor de San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Siempre fue un intelectual y un gran orador, lo que lo convirtió en uno de los indiscutibles líderes apristas. Fue muy cercano y amigo de Víctor Raúl Haya de la Torre, por lo que intercambiaron constantemente puntos de vista sobre las diversas realidades de la América Latina de aquel entonces. Fue ante todo un demócrata cabal que se opuso a diversas dictaduras como la de Benavides, la de Sánchez Cerro, la de Odría, la de Velazco, la de Fujimori, entre otras.   Durante los tiempos de persecución, se encargó de un sinnúmero de revistas y de diarios como editor. Durante la segunda guerra mundial, fue traductor y redactor del Servicio de informaciones de las fuerzas aliadas. Fue embajador e integrante de la delegación peruana ante las Naciones Unidas. Fue uno de los principales impulsores y fundadores del Parlamento Latinoamericano. Fue diputado, autor de la mayoría del preámbulo de la Constitución de 1979. En conclusión, fue una persona comprometida con el mundo, el pueblo del Perú y la justicia social.

Su homenaje nos deja muchas lecciones, la necesidad de que el político reciba una formación integral, doctrinaria e intelectual. Townsend leía muchísimo, no solo teorías apristas, sino de doctrina política en general, literatura e historia, eso quedó demostrado en sus discursos, donde en muchos de ellos citaba a Vallejo y a grandes intelectuales de la época. Fue también un escritor, entre sus libros están, “50 años de aprismo”, “La Santa Tierra”, “Patria Grande”, “Bolivar, Alfarero de las Repúblicas”, “Pan con libertad” (Donde incluye muchos de sus discursos perfectamente armados) Es decir, fue una persona que complementó la actividad política con una envidiable y profunda actividad intelectual. También nos enseña la importancia de la fidelidad ideológica, más allá de que se distanció del partido del pueblo, nunca dejó de ser aprista. Luchó hasta el final por los ideales de Víctor Raúl Haya de la Torre. El aprismo fue su vida, su estilo de vida y su forma de pensar. Y es por eso que el APRA lo reconoce como un hijo suyo y como parte de su historia misma. Por eso se dice que fue un disidente mas nunca un traidor del pueblo.

El homenaje de Andrés Townsend nos hace reflexionar sobre la política actual, que dista mucho de la que él hacía; y, que necesita, con suma urgencia, mentes más prolíficas, más intelectuales, más sensibles para poder construir un país de pan con libertad, un país con justicia social.

¡Cuando un aprista muere, nunca muere!