¿Victoria Pírrica?, por Christian Muñoz

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El pasado jueves 78 congresistas -en su mayoría miembros de la bancada de Fuerza Popular- decidieron censurar al ministro de educación, Jaime Saavedra. Resultado bastante previsible luego de que el propio presidente Kuczynski, días antes, enviara un mensaje a la nación señalando que no plantearía una cuestión de confianza en su defensa.

Como sabemos desde que se revelaron las conversaciones de la bancada de Fuerza Popular, el motivo de la censura se acercaba mucho más a un alarde de poder que a una sanción justificada, puesto que nunca se llegó a probar fehacientemente la responsabilidad política de Saavedra en las compras irregulares que se le imputaban a su ministerio. Así, el partido naranja vuelve a mostrarse ante la opinión pública como uno dispuesto más a imponer sus consignas que a negociar y tratar de buscar consensos.

Este modus operandi puede ser, seguramente, cuestionable. Pero más allá de eso, lo cierto es que representa un enorme costo político para Fuerza Popular que sus propios miembros parecen no haber percibido aún. A diferencia de su padre, Keiko Fujimori fundó un partido con intención de permanencia en la vida política del país, por lo que actitudes bravuconas como esta -o como las tomadas en las ya pasadas elecciones del Defensor del Pueblo y de los nuevos miembros del directorio del BCR- no hacen sino reforzar los fantasmas del fujimorismo de antaño con los que Fuerza Popular carga, y que mantienen vivo el sentimiento antifujimorista de buena parte del país. El mismo que les costó las elecciones este año.

¿Es que acaso no se han dado cuenta que si no hacen algo por cambiar esta imagen lo más probable es que el 2021 se repita el resultado? A tan solo meses del cambio de mando ya se han realizado numerosas manifestaciones en contra de las decisiones del partido. Simultáneamente, las encuestas revelan un descenso en sus niveles de aprobación[1]. Así por ejemplo, Keiko Fujimori partiría en Agosto con una aprobación de 44%. Luego de la primera gran manifestación en contra de Fuerza Popular, la producida por la elección de los nuevos miembros del directorio del BCR, esta cifra se reduciría a 41% en Noviembre. Finalmente, luego de las rencillas con el ejecutivo por el caso del Ministro Saavedra y ante su inminente censura, caería a 37% en Diciembre, porcentaje incluso menor al de los votos que obtuvo en la primera vuelta electoral –que rondaban el 40%-. Paralelamente, la bancada de Fuerza Popular comenzaría con una aprobación de 41% en Agosto. Cifra que caería a 35% en Noviembre, lo que nos hace suponer -pese a no contar con data para Diciembre- que seguramente continuaría decreciendo luego de la censura de Saavedra.

Es verdad que este descenso en los niveles de aprobación de la bancada de Fuerza Popular y de Keiko Fujimori puede deberse también a factores distintos a las manifestaciones en su contra -respecto a la bancada, por ejemplo, el tiempo puede explicar parte del descenso por el desgaste político natural que provoca el ejercicio de un cargo público-. Pero aun así, un partido que lleva perdiendo dos elecciones consecutivas por diferencias tan pequeñas no puede darse el lujo de perder capital político de forma tan pueril si planea tentar a la suerte nuevamente en elecciones futuras. Se estaría condenando desde ya a seguir siendo el segundo lugar de los comicios peruanos venideros.

Y es que con sus autoritarios alardes de poder, los miembros de Fuerza Popular parecen no solo perjudicar al país, sino incluso a su propio partido. Habría que rebautizar la nota que publicó The Economist con motivo de la censura de Saavedra como “un pequeño acto de suicidio partidario en el Perú”[2], quizá así el Fujimorismo lo logre entender mejor.

 

[1]              Todas las estadísticas tomadas de las encuestas que ha venido realizando IPSOS. Disponibles en: http://www.ipsos.pe/opinion_publica

[2]              Título original: “A small act of national suicide in Peru”. Disponible en: http://www.economist.com/news/americas/21711888-viva-la-ignorancia-small-act-national-suicide-peru