Ya te tocaba, Fidel, por Carlos Arias

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Considero que hacer burla de una muerte no es lo más adecuado ni lo más humano. No cabe alegrarse por el fallecimiento de un ser humano, por más que haya sido un sujeto tan reprochable como lo fue Fidel Castro.

“Se va […] Un hombre que le devolvió la dignidad a un pueblo, que hizo Patria de lo que era una colonia. Un hombre que luchó incansable por la justicia social, por llevar salud y educación a todo su pueblo, en medio de errores propios y agresiones externas”. Estas fueron las palabras de la lideresa del partido de izquierda Veronika Mendoza.

Realmente me sorprendió cómo se puede decir tan ligeramente que se le devolvió la “dignidad” a un pueblo; con “errores”, pero se le devolvió ¿A caso son simples errores perseguir a homosexuales, encarcelar a personas contrarias al régimen, controlar medios de comunicación? Por favor, no estamos hablando de cuestiones irrelevantes, estamos frente a una terrible trasgresión de derechos fundamentales, atropellos que se vinieron cometiendo incesablemente contra el pueblo de Cuba. Como consecuencia de ello, que el porcentaje de cubanos que migra del país ha ido en aumento.

Como liberal, siempre defenderé, ante todo, la libertad del ciudadano y condenaré cualquier acto de represión de la misma. No interesa que se haya alfabetizado a todo Cuba, que se encuentren -supuestamente- los mejores médicos del mundo, que por un estudiante haya diez docentes, o que haya sido declarado paraíso internacional de la infancia.  Nada de esto interesa cuando todos viven con apenas lo necesario y solo Fidel y su cúpula de poder vivían con riquezas, cuando los defensores de los derechos humanos en Cuba son arrestados y reprimidos, cuando las cárceles se encuentran en situaciones realmente deplorables, cuando las autoridades cubanas interfieren contra la privacidad de las comunicaciones personales, cuando se restringe el uso de internet, cuando las autoridades rechazan cualquier tipo de creación de grupo independiente, cuando no existen garantías en el proceso, cuando se exigía a los familiares de los presos políticos que donen sangre para poder disfrutar del derecho a visitar a sus familiares presos, entre otros muchos más atropellos a la sociedad civil de Cuba.

Ya ha quedado demostrado a lo largo de la historia que el socialismo no es funcional, que lo único que trae consigo son desigualdades entre las autoridades y el pueblo, que espanta a las mentalidades empresariales y por tanto no hay desarrollo,  y que gracias al socialismo el Estado puede llegar a establecerse como una dictadura que limite, de sobremanera, libertades individuales; que es exactamente lo que está pasando con Cuba, gracias a Fidel y a toda la cúpula de poder.

A mis amigos de la izquierda les sugiero que no traten de defender lo indefendible. No tapemos el sol con un dedo, no justifiquemos más el gobierno dictatorial de Fidel. Este hombre, como todos, merece respeto por su muerte, sí, pero no una defensa de manotazos de ahogado.

Luchemos juntos por una Cuba libre, por una Cuba democrática, por una Cuba desarrollada. Tal vez suene como un sueño, pero espero llegar a presenciar ello.

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