Candidato “favrecado”, por Andrés Dulanto

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Hace unas horas Anel Townsend -nuevo “jale” de Cesar Acuña- confirmaba en Canal N la sorpresiva incorporación de Luis Favre a la campaña presidencial como encargado de marketing político. Lo sorpresivo, como se verá líneas más adelante, no viene por la capacidad del fundador de la Universidad Cesar Vallejo para poder sustentar los millonarios honorarios del asesor, sino porque es la primera vez que Felipe Belisario Wermus (Favre) apoya en nuestro país a un candidato que no es precisamente de izquierda.

Como sabemos, Luis Favre -argentino de nacimiento- es un asesor de marketing político relacionado por muchas décadas al Partido de los Trabajadores de Brasil (PT). Es en dicho país donde comienza a ganar su fama por reconocérsele un rol protagónico en las victorias de Luiz Inácio Lula da Silva y  Dilma Roussef, ambos candidatos por el PT.

De acuerdo con “El Comercio”, el primer contacto de Favre con el Perú fue en la campaña presidencial del 2011 cuando Ollanta Humala solicitó asesoría política al PT. Como recordamos, en dicha campaña, de la mano con Valdemir Garreta lograron cambiar la imagen radical de Humala, quien vencería a Keiko Fujimori. Años más tarde, Favre volvería asesorar a otro político de izquierda, Susana Villarán, logrando una inimaginable victoria con el “NO” a la revocatoria de la alcaldía de Lima.

Luego de analizar la trayectoria de Favre, la pregunta se cae de madura: ¿qué esconde su reciente apoyo a Cesar Acuña? Todos sabemos que Cesar Acuña no es precisamente un candidato de izquierda, que tenga una agenda similar a la que tenía Humala en el 2011, ni mucho menos. Acuña es un candidato que definitivamente puede estar considerado a la derecha del espectro político. Entonces, nos preguntamos de nuevo ¿por qué Favre se suma a la campaña de Acuña?

Las hipótesis pueden ser varias y lo que está detrás puede ser una combinación de los siguientes factores: a) el “Humalismo” está detrás de la candidatura de Acuña y necesita una opción política viable que pueda combatir las acusaciones tanto contra Nadine Heredia y Ollanta Humala; b) un Favre desideologizado, cuya bandera ahora solo es el dinero y vio en Acuña una oportunidad rentable; y c) Brasil, específicamente el PT, necesita seguir teniendo a Perú como aliado y vio una oportunidad de continuismo en el Perú con Acuña.

De las anteriores hipotesis, la respuesta que está detrás del apoyo de Favre a Acuña puede ser una combinación de las tres, pero la que tiene más posibilidades de ser la acertada es la opción “a”. Sabemos que durante el gobierno de Humala nunca ha habido una confrontación entre la pareja presidencial y el candidato Acuña, es más, comparten como enemigo común al APRA. En ese sentido, la conexión con Acuña sería un favor de los Humala que sería devuelto más adelante con el bloqueo a las investigaciones de corrupción de la pareja presidencial.

Cierto o no, lo único que sabemos es que esta vez Favre no la tiene nada fácil frente a candidatos consolidados como Fujimori, quien tiene un buen equipo de marketing  y, Alan García, político que puede estar bajo en las encuestas, pero siempre renace como el Fenix cuando quedan pocas semanas para la elección.