Inseguridad ciudadana, el nuevo terrorismo, por Arturo Garro

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Esta semana se conmemoraron 19 años de la ejecución de la operación militar Chavín de Huántar, la cual permitió la liberación de 72 rehenes cautivos por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), y que lamentablemente le costó la vida a un rehén (Magistrado Carlos Giusti) y a dos comandos del ejército (Coronel Juan Valer y el capitán Raúl Jiménez).

El año pasado -exactamente hace un año- escribí un artículo (http://bit.ly/MuchisimasGraciasChavines)   sobre la operación Chavín de Huántar; y en ese mismo artículo, también hice mención a la situación de abandono político, y por qué no también decirlo, jurídico por parte de este gobierno para con quienes exactamente hace 19 años no tuvieron el más mínimo temor en defendernos como nación y sociedad. Y hablando de la defensa a la sociedad, en esta fecha me quiero permitir hablar de lo que sucedió en el VRAEM -en la víspera de la primera vuelta de la elección general del pasado 10 de abril- y de lo que podemos llamar el “terrorismo de estos tiempos”, la inseguridad ciudadana.

Hace doce días tuvo lugar la primera vuelta de la elección presidencial, y el inicio de aquella jornada estuvo marcada por el asesinato de 12 efectivos del ejército que estaban llevando material electoral a la localidad de Santo Domingo de Acobamba -en el departamento de Junín- en la víspera de la primera vuelta; también falleció un civil. Este hecho trajo abruptamente a mi memoria un hecho ocurrido en  sucedido en 1980 con el cual Sendero Luminoso hizo su “presentación en sociedad” con la quema de material electoral en el distrito de Chuschi en el departamento de Ayacucho. La similitud entre ambos ataques (con 36 años de diferencia) los terroristas buscaron minar el desarrollo del proceso electoral y con ello el desarrollo de la democracia.

Hoy en día vivimos un nuevo terrorismo, la inseguridad ciudadana. Por qué lo digo de esta manera. Según el diccionario de la Real Academia de la lengua Española, las definiciones de terrorismo son las siguientes:

  1. m. Dominación por el terror.
  2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.
  3. m. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

Por lo tanto, el terrorismo es la capacidad que alguien tiene para ejercer el control a través del miedo, y en nuestro país esa capacidad hoy por hoy la tienen los marcas, bujilleros y el sicariato (principalmente del narcotráfico). Ellos han conseguido que los ciudadanos vivamos con más miedo, y como consecuencia de este miedo, haya gente que tenga ideas que contravengan la Constitución y las leyes; como por ejemplo el sacar los militares a las calles. La desesperación que se vive por el aumento de la inseguridad es entendible, pero que esto no sea justificación para promover ideas que al final no puedan conseguir soluciones, sino todo lo contrario.

En nuestros días no hay un solo día en el que se vea una persona asesinada ya sea para robarle su ganancia del día, porque pasó por determinado sitio el día y hora menos indicado. O a un policía que en cumplimiento de su deber recibe un balazo a plena luz del día. Todos estos hechos, a los cuales hay que añadirles la tristemente conocida “puerta giratoria”, en la cual cuando un delincuente es capturado por la policía, el juez lo libera a las 48 horas. Tampoco nos olvidemos del famoso criterio de “proporcionalidad”; si un ladrón irrumpe en una propiedad con un arma punzo cortante, y el afectado saca un pistola para defenderse, en el Perú, con el marco legal vigente, el que saca el arma de fuego tiene todas las de perder puesto que la gran mayoría de jueces aducen “ley de la ventaja”. Ya pues, no se pasen. Si un delincuente entra a mi propiedad o intenta hacerme daño, no voy a preguntarle que arma tiene para “buscar” un arma que esté en “igualdad de condiciones”.

Pero ustedes se preguntarán por qué inicié este artículo haciendo mención a la operación de rescate Chavín de Huántar. En primer lugar para recordar una fecha histórica en la cual la sociedad peruana, por intermedio de sus fuerzas del orden, recuperó la libertad y se le daba una estocada final al terrorismo en el Perú. Luego –en razón de lo mencionado anteriormente- para agradecer a los verdaderos héroes de esta historia, nuestras Fuerzas Armadas, que pusieron en riesgo sus vidas para defendernos; tal y como hacen a diario nuestros policías en la lucha contra la inseguridad ciudadana. Y finalmente, para hacer una crítica a la desprotección política y jurídica en la que se han visto envueltos los comandos Chavín de Huántar desde el gobierno de Valentín Paniagua. Esta misma desprotección –política y jurídica- la vienen viviendo nuestros policías y la ciudadanía en general ante el avance de la criminalidad en todo el país.

Lo que necesitan nuestros policías (en la lucha contra la inseguridad) y las Fuerzas Armadas (combate al narco terrorismo y al terrorismo), es mayor respaldo político, logístico y jurídico a fin que puedan cumplir con su deber de forma eficiente y respetando el ordenamiento legal. Si no se generan las condiciones suficientes para el respaldo a las fuerzas del orden formales. Luego no nos quejemos después si empiezan a aparecer algunos grupos para militares o ajenos a la ley para combatir la inseguridad a fin de cubrir los vacíos en  seguridad; ya vivimos las consecuencias del surgimiento de grupos alterno a las fuerzas legales para el combate de la inseguridad.