¿Mejores patrullas, mejores policías?, por Vincenzo Viacava

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El Sindicato del Hampa del Perú ha dispuesto, mediante un clandestino comunicado – no tan clandestino, a decir verdad, pues su delincuencial contenido ha sido capturado por los agentes de la PNP y el Ministerio Público, luego de un incansable mega-operativo de inteligencia en conjunto nunca antes presenciado – que para el año venidero se remodelará la flota automovilística con que reparten a diestra y siniestra su servicio a la comunidad. Ya no asaltarán en carros Toyota, sino en Kia. Es por ello que, adelantándose a la astuta maniobra, el Estado ha hecho honra y gala de su granjeada eficiencia burocrática para combatir el crimen. ¿Ridículo, no? Ahora pasemos a mejores asuntos. ¿Existen diferencias entre una Hyundai Santa Fe y una Ssang Yong?

¿Es que las camionetas Hyundai Santa Fe cumplieron su vida útil? Si revisamos las cifras que el INEI nos entrega, resolveremos que el problema no reside en la fatalidad de la adquisición, sino en su nulo mantenimiento. La mitad de las aproximadamente 1000 patrullas que circulan en Lima y Callao resultan estar heridas, anquilosadas de cumplir sus funciones vitales en menor o mayor proporción. Mientras que el 20% de las mismas pasaron a patrullar a un mundo mejor, con los motores apagados. Por supuesto que la maquina en algún momento se volverá obsoleta, así como el ser humano es contenidamente comida de gusanos; pero no podemos soslayar esta desidia de una burocracia despilfarradora e irresponsable.

¿Se volverá a repetir la historia con las camionetas Ssang Yong? El Contralor de la República ya sentenció un peligroso periodo cíclico, realizando observaciones similares a: lunas que ceden abiertamente a un fusil AKM, puertas parcialmente blindadas y reforzadas con metal por la misma PNP, una multiplicidad de compañías que han participado en el equipamiento del patrullero inteligente y ofrecen garantías de toda índole, una PNP que se aventurará a ambientar talleres de maestranza para darle mantenimiento a un producto elaborado en tierras lejanas – esto, por cierto, solo puede ser perjudicial por la naturaleza del contrato elaborado: ante cualquier modificación se pierde la garantía[1]

En un país delirante e hilarante como el nuestro, resulta sintomático que, el presidente Humala, se agite en un gorgoteo de palabras digno de analizar: “Se ha hecho la inversión más grande en la historia de la Policía”. En efecto, el negocio le ha salido redondo al país, al ciudadano, al potencial consumidor de seguridad. No sólo hemos invertido por partida doble – primero las efímeras Santa Fe, adquiridas a finales del 2013, que dados los exiguos cuidados pervivieron unos largos dos años y medio, y ahora estas coreanas cuya existencia ha sido profetizada por el Contralor como de tres – sino que la ganancia ha sido empalagosa y envidiable: durante su mandato hemos sido galardonados como el país con la tasa más alta de delincuencia en Latinoamérica[2]. Parece que el presidente tiene un fetiche con decir despropósitos.

¿Había necesidad de comprometer al siguiente gobierno con la nueva flota de patrulleros? En lo absoluto no, y ello hace la compra aún más irresponsable, porque el periodo de prueba de los mismos no será soportado por este régimen cansado y que despotrica, sino por el venidero, que por cierto, hasta la fecha, no ha saludado la pomposa seudo-inversión inventada por la quisquillosa imaginación de Ollanta. Si bien la firma del contrato se dio a finales del 2015 e interpela  – aún engorrosamente – al otrora Ministro del Interior Urresti, nos preguntamos con indignación – algunos ya, colmados de la misma, hasta se indignan de preguntarse – porqué se ha de esperar a los últimos suspiros, bramidos, ladridos de este monstruo estatal  para ejecutar acción, para husmear y remover con temeridad el empolvado fisco, para echar mano de esa elocuente destreza gestora que esperamos de los políticos, pero que ellos no esperan de sí mismos.

Ahora bien (o mal) ¿Tendremos mejores policías? Un buen espadachín no se mide por la calidad de su espada, sino por su pericia y arte combativo; si somos abanderados de lo intangible pero indispensable, por su moral, honor y dignidad. El policía corrupto no cambiará su idiosincrasia corrosiva por obra y magia de una patrulla; no dejará de mancillar su institución y su alma porque ahora echa gasolina (por cierto más cara, 95) en una camioneta del año y no en una de hace tres. Por cierto ¿Qué opinan los policías? ¿Existen testimonios de que las Hyundai dificultaron, o peor aún, estropearon los quehaceres de la PNP? La cuestionada adquisición redunda tanto en el absurdo, que ni siquiera sabemos si en verdad será una herramienta idónea para combatir un enemigo tan escabullido, multifacético  y organizado como el hampa.

[1] http://www.americatv.com.pe/noticias/actualidad/patrulleros-inteligentes-contraloria-cuestiona-su-compra-n237529

[2] http://elcomercio.pe/politica/actualidad/peru-tiene-mas-alta-tasa-delincuencia-latinoamerica-noticia-1805807