Acabemos con la corrupción en el sector salud, por Eduardo Herrera

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Una vez más, después del caso Moreno (me refiero al Moreno que fuera asesor presidencial), brota la noticia de que hay corrupción en el sector salud. Tal vez si la Ministra no hubiera salido a dar una declaración semejante nadie se hubiera enterado. Decir que hay corrupción en el sector salud equivale a enfatizar que mañana amanecerá en algún momento del día. Es una obviedad.

La pregunta del millón o, mejor dicho, de los muchos millones de soles que perdemos, es la siguiente ¿qué se ha hecho al respecto? El fenómeno no es actual, no es propiedad de este gobierno, resulta ser un mal endémico. Entonces la interrogante se actualiza: ¿qué se va a hacer en adelante? Y es que resulta cierto que, hablando de plazos, la corrupción en el sector salud (y en ningún sector dicho sea de paso), se va a eliminar de la noche a la mañana. Luego entonces, al menos deberíamos contar con un plan de acción.

A modo de sugerencia, tal vez lo recomendable sería saber – a propósito de pacientes enfermos – cuál es el diagnóstico. Luego de eso se podrá recetar la medicina. De lo contrario, podría ser peor la cura que la enfermedad.

Una única invocación por nuestra salud mental y por la eficiencia de la receta. Por favor, por caridad, no empecemos ahora con sugerir una campaña de valores para intentar doblar el problema. Las campañas de valores están desprestigiadas y no porque sean buenas o malas per se; simplemente se han enfocado mal. Los valores se siembran cuando hay conciencia y, sobre todo – ojo con el término – control del riesgo de delitos.

En línea con lo expuesto propongo desde esta pequeña columna que lo primero que debería realizar es un mapeo general en todo el sector para conocer e identificar cuáles son las actividades proclives a la corrupción. Por ejemplo, cómo se compran los equipos de salud, cuál es la entidad encargada y, sobre ello, si existen o no los controles eficaces para frenar la corrupción. Hay que tener en cuenta que, tomando en consideración que los delitos vinculados a corrupción son muy difíciles de probar, es importante que todo el entramado de controles debe tener como objetivos no solamente disuadir a que las personas no cometan conductas irregularidades, sino que debe ser capaz de servir como elemento de generación de pruebas para un eventual caso fiscal/judicial.

Si es que no abordamos el problema de la corrupción como un fenómeno mucho más complejo, a diferencia de la idea que se tiene absolutamente reactiva y legalista, entonces estamos condenados a muerte. Conjuntamente con nuestro sistema de salud.