[EDITORIAL] ¿Acuerdo o Tregua?

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A mediados de este mes el Grupo de los 5+ (Estados Unidos, China, Gran Bretaña, Francia, Alemania y la Unión Europea) e Irán llegaron a un acuerdo acerca de los términos y plazos para el desarrollo de energía nuclear en este último. A todas cuentas, parece ser un documento que neutraliza los esfuerzos expansionistas de Irán. Pero viéndolo más cerca parece ser más una suerte de tregua pedida por Estados Unidos.

Por más de una década la Unión Europea y Estados Unidos veían con peligro que el ex Presidente Ahmadineyad de Irán amenazaba a Israel y a su región de “hacerse respetar”. Al mismo tiempo, generaba alianzas sui generis con países como Venezuela y Cuba, y presentaba un grado de incertidumbre al control del negocios de armamento nuclear y rutas ilegales de éste. Mucho tiempo ha pasado hasta que Estados Unidos lideró una salida al tema.

Lo positivo de este Acuerdo es que neutraliza las ambiciones nucleares de esta República Islámica. En ese sentido, se han puesto límites claros al enriquecimiento de uranio que puede desarrollar este país. Y no solo ello, se busca controlar el desarrollo de centrales centrífugas y el almacenamiento de material radioactivo, entre otros logros.  El prohibirle a Irán su programa de desarrollo nuclear no tenía asidero, y alternativa era la guerra.

Sin embargo, los críticos a este acuerdo argumentan que el Presidente Obama ha sido muy laxo en los términos de las negociaciones. El Secretario de Estado, John Kerry, ha permitido que todo ello se dé en un lapso de 15 años, y no en un horizonte más corto. Y, de otro lado, se pide eliminar las sanciones a este país, posición que ha desagradado a ciudadanos que no gusten del extremismo islámico, así como de países como Israel, aliado principal de Estados Unidos en esa región.

La realidad del asunto es que Estados Unidos ha decidido conscientemente allanarse y dejar el liderazgo mundial en el tema de no proliferación nuclear.  Las inspecciones para cumplir este acuerdo son más complejas de lo pensado. Ello requerirá más de parte de Estados Unidos y aliados, que del cumplimiento unilateral de parte de Irán. Lo más preocupante es que luego del plazo de expiración de este acuerdo, no existen  provisiones para controlar a Irán en el tema nuclear. A diferencia de los países que  son parte del Acuerdo de no Proliferación Nuclear, Irán tendría carta blanca para llevar a cabo sus políticas, una vez que termine este acuerdo.

En ese sentido, la Administración Obama ha comprado tiempo con un acuerdo muy difícil de hacer cumplir, una falla de imaginación en estas conversaciones es lo que a faltado. Consideramos que estas fallas son parte de una política consciente de este Gobierno. Busca el inmediatismo y deja de lado políticas de Estado, aislando aliados y generando promesas vacías, preocupante para momentos donde la economía mundial sigue lenta. ..Aunque bien, esto es preferible a una guerra.

En el caso peruano, este repliegue estadounidense resulta grave. Bolivia y Venezuela, como parte del esquema del ALBA, vendían Uranio a Irán. Esto alentaba esquemas de corrupción en estos países y fomentaba una actitud poco amigable en Sudamérica,  ya que les proveía de alianzas extrarregionales, dinero y acceso a armamento sin tener que pasar por controles.  Estos arreglos dificultaron que esquemas geopolíticos alternativos como ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), el proceso en la OEA dieran sus frutos en la década pasada. Así también fue en un comienzo puntal de oposición a la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, Chile y México).

Mientras Estados Unidos siga replegándose de su rol en el mundo, países como Perú, que ahora está bajo un esquema de alianza estratégica con su par norteamericano, no podrán planear a largo plazo. Si se sigue dejando de considerar a Sudamérica en estos esquema, la posibilidad de un Hemisferio unido y próspero seguirá siendo una cuestión del futuro. La responsabilidad en temas nucleares, lucha contra la pobreza, así como del narcotráfico y migración recae también en Estados Unidos.