Ahora a gobernar, por Alfredo Gildemeister

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Definitivamente, este ha sido un año desperdiciado en donde toda una diversidad de acontecimientos, nos tuvieron muy entretenidos durante el año, lo cual evitó que nos detuviéramos a pensar con un poco de profundidad, en la real situación del país. Comenzando por la visita del Papa Francisco en el mes de enero, la renuncia en el mes de marzo del presidente Kuczynski a la presidencia a fin de evitar la vacancia; los preparativos para el campeonato mundial de futbol Rusia 2018 con estupendos partidos amistosos y luego el mismo campeonato Mundial, con todo un mes de importantes partidos de futbol en donde la selección peruana luchó en cada uno de sus partidos por dejar bien en alto la blaquirroja nacional, los peruanos nos la pasamos pegados al televisor, esto es, entre el pan y el circo como diría los antiguos romanos, sin percatarnos -repito- de la real situación económica del país. Pasado el mundial nos entretuvimos con las campañas de los diversos candidatos para las elecciones municipales a principios de octubre y casi inmediatamente, comenzó la “campaña” del gobierno para su referéndum de diciembre, proceso que acaba de concluir. Pasado el domingo 9 de diciembre, obviamente la pregunta lógica que se hace la mayoría de los peruanos -especialmente los que apoyaron el referéndum del gobierno- es pues, ¿Y ahora qué pasará? ¿Disminuirá la corrupción en el país? ¿Terminará o disminuirá en todo caso la inseguridad ciudadana, esto es, los asaltos, robos, asesinatos, feminicidios y violaciones? ¿Bajará el costo de vida, esto es, los precios de las gasolinas, alimentos y demás productos de primera necesidad o seguirá subiendo todo? ¿Aumentarán las inversiones públicas y privadas en obras públicas necesarias y urgentes para el país? ¿La reconstrucción del norte por fin será una realidad? ¿Disminuirá la pobreza en el país y aumentarán las ofertas de trabajo para los peruanos que necesitan urgentemente un trabajo para mantener a sus familias?

Muchos piensan que en virtud del referéndum, los principales problemas del país comenzarán a resolverse y a solucionarse casi en automático, pero lamentablemente, debemos decirlo claramente que no va a ser así. La mayoría de los peruanos no tiene la menor idea de las cuestiones constitucionales que se han sometido a referéndum el día 9 de diciembre. Y se trata simplemente de eso: cuestiones constitucionales. Cuatro reformas constitucionales sobre cuatro temas constitucionales para los cuales habrá que realizar las reformas constitucionales pertinentes sobre cada tema y punto. Por lo demás, estas tres reformas constitucionales aprobadas el pasado domingo 9 de diciembre -pues el tema de la bicameralidad no procederá- como la aprobación del Consejo Nacional de Justicia en reemplazo del Consejo Nacional de la Magistratura; el financiamiento de los partidos políticos; y la no reelección de congresistas, definitivamente no van a responder a las preguntas planteadas en el párrafo anterior ni a solucionar los problemas planteados en dichas preguntas. No nos hagamos ilusiones ni nos creemos falsas expectativas.

De allí que lo que tiene que hacer ahora el presidente Vizcarra y su equipo de ministros, es lo que no ha hecho hasta ahora en sus nueve meses de presidente: gobernar. Y gobernar significa tomar decisiones y encontrar soluciones a los graves y urgentes problemas que aquejan al país. La economía no solamente está paralizada y menos desacelerada – ¡Que bueno fuera! – ¡Si no en franco retroceso! Estamos como el cangrejo, caminando para atrás. Los combustibles y, por ende, el costo de vida sube todos los meses -por no decir todas las semanas- y eso las amas de casa que hacen a diario su mercado lo saben mejor que nadie y con más detalle que el mismísimo ministro de economía. Las inversiones públicas están paralizadas al igual que la inversión privada. No hay confianza -esa es la verdad- sino incertidumbre y gran falta de seguridad. Es lo que sienten, ven y perciben los inversionistas ante la falta de liderazgo del presidente y su equipo, así como la ausencia de un plan concreto y efectivo de desarrollo. Las palabras hermosas del presidente se las lleva el viento. En base a palabras los inversionistas no invierten. Así mismo, el problema de la inseguridad ciudadana sigue sin resolverse y a ello le agregamos la corrupción que por mas que lo repita el presidente diciendo que “lucha contra la corrupción”, muy pocos le creen, y allí están las encuestas que si bien, le dan un alto índice de aprobación, por otro lado, esa misma gente que lo aprueba, ¡cosa curiosa!, no percibe gobernabilidad ni que este gobierno solucione los problemas de los peruanos. La pobreza sigue en aumento, así como enfermedades como la anemia; y la reconstrucción del norte avanzando a paso de tortuga por no decir detenida en muchas zonas.

El gobierno tiene el tiempo en contra. El “efecto referéndum” pasará más pronto de lo que se imagina el presidente y nuevamente comenzarán a exigirse soluciones urgentes a los problemas del país mediante marchas, huelgas, paros, etc. Prácticamente el verano ya comenzó y se nos vienen nuevamente los huaycos y se comenta que inclusive es muy probable que otro “Niño Costero” o al menos un fenómeno del “Niño” que ya está ad-portas de iniciarse. ¿Estamos preparados? De ninguna manera. No hay que irse a Piura para contemplar lo poco o casi nada que se ha hecho. Basta darse un paseo por Carapongo al final de la Ramiro Prialé, en San Juan de Lurigancho, para apreciar como no se ha hecho nada y todo sigue igual que hace dos años. De allí que, en conclusión, el presidente y su equipo tiene que ahora apurarse y comenzar a gobernar de una vez por todas, tomado decisiones prácticas que solucionen problemas. Ya terminó el recreo, el proceso de “inducción” y el mecernos y entretenernos con demagogias. Terminó el “modo referéndum” señor presidente, ahora póngase en “modo gobernar”. De lo contrario, este mismo pueblo que hoy lo aplaude y aprueba, le exigirá explicaciones. Recuerde que un pueblo con urgentes necesidades no espera. La historia así nos lo enseña…

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