Al final el comunista es capitalista, por Erik Suárez

«Como dice el dicho “El que parte y reparte, se lleva la mejor parte”. Cuando se le da control total de distribución a unos pocos, van a aprovechar la oportunidad para mejorar su calidad de vida, incluso a costa del resto».

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Siempre he sido muy crítico de toda ideología basada e inspirada en el Marxismo. Después de vivirlo en carne propia, me dejó una marca imborrable. Por esta misma razón, tiendo a relacionar muchas actividades cotidianas con mi experiencia y creencias: películas, documentales, podcasts y música son algunos medios que consumo y, a pesar de que no hablan de temas directamente asociados a Venezuela, encuentro un nexo con mis vivencias y las de mi país.

Sin embargo, hace poco escuché una canción de un autor venezolano que me hizo reflexionar directamente acerca de estos temas políticos. En su canción, “Vagos como Marx”, Juan Medici da una crítica bastante cercana a los líderes marxistas que hoy quiero compartir.

Así como en el título de esta nota, el compositor critica al Marxismo —o especialmente a los líderes marxistas— de actuar de la misma manera que ellos ven al capitalista. Como sabemos, “el grupo revolucionario” que define Medici son idealistas que “vienen a cambiar la sociedad” con ideas que buscan la igualdad social, justicia y atribuir todo mal al capitalismo.

Entre estas ideas argumentan a favor de la redistribución de recursos nacionales a los trabajadores, quienes son la variable más importante para la producción y merecen una remuneración justa al valor de su trabajo. Para ellos los “capitalistas” son parte de una burguesía que los explota por ganancia y solo con las ideas de Marx se logrará llegar a una sociedad justa donde nadie acumule riquezas, se mantenga la igualdad social, económica y se genere una producción de bienes que serán distribuidos equitativamente. No obstante, la realidad es que la historia ha demostrado que, cuando estos líderes llegan a posiciones de poder, sucede todo lo contrario.

No hay que buscar mucho para encontrar países donde marxistas viven a costa de las personas que dicen apoyar y lo hacen descaradamente. Recuerdo ver muchas veces a Hugo Chávez ir vestido con prendas de las marcas más lujosas: relojes Rolex diferentes para cada ocasión, gastar millones en visitas y mantener cuentas extranjeras mientras millones de venezolanos vivían en miseria como consecuencia de su mandato.

Lo mismo y en mayor magnitud sucede hoy con Nicolás Maduro, quien en su última visita a la cumbre CELAC asistió con un Rolex valorado en miles de dólares. Por si fuera poco, nunca olvidaré las fotos de Fidel Castro usando no uno, sino hasta tres en cumbres y discursos. De estos casos no solo infiero que la marca probablemente sea la favorita entre los líderes marxistas, sino que tienen en común la acumulación personal de riqueza mientras sus pueblos mueren de hambre, una de las injusticias que ellos mismos prometieron erradicar. Así como los mencionados, hay muchos que cometen las mismas acciones: autoridades que “se han robado todo, pero aun pretenden más”.

Como dice el dicho “El que parte y reparte, se lleva la mejor parte”. Cuando se le da control total de distribución a unos pocos, van a aprovechar la oportunidad para mejorar su calidad de vida, incluso a costa del resto. Medici asegura que “venderían hasta a su madre si es necesario”, dando a entender que en realidad la búsqueda es el dinero o el poder y no la ayuda al prójimo.

La canción aborda temas más profundos, criticando también las formas en las que el comunismo aprovecha las características del sistema capitalista para beneficio personal. El mensaje final y principal es que el líder marxista termina siendo sinónimo de hipocresía.

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