Al son de “trumpetas”, por Luis Enrique Baca

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Una victoria inesperada ha puesto a Donald Trump. Su discurso agresivo y demagogo pegó y lo ha llevado finalmente al triunfo, con los votos de los rednecks y de la mitad de las mujeres del país (el voto escondido favoreció a Trump) (por el contrario, muchos negros y latinos no emitieron su voto). Las razones de su triunfo ya se han expuesto a lo largo de esta semana y sus efectos en los Estados Unidos y en Latinoamérica han sido los temas centrales estos días. Pero, ¿qué efectos tiene la victoria del magnate en Europa? Ha habido una especie de renacimiento del populismo nacionalista que por circunstancias del panorama mundial, está surgiendo y en los últimos años la ultraderecha ha ganado mucho terreno en el Viejo Continente.

El Brexit ha sido el primer síntoma de este resurgimiento. Sin duda el gran vencedor de este fenómeno fue Nigel Farage, líder de la ultraderecha británica e impulsor de Donald Trump. El presidente electo de la primera potencia mundial ha asustado a muchos con su mensaje xenófobo y ha vencido finalmente al “establishment”. Sin embargo, en Europa, hay también políticos que se perfilan a ganar las elecciones de sus respectivos países y a renovar su política, dando un vuelco a la extrema derecha.

Las próximas elecciones en una potencia mundial son en abril del próximo año en Francia. La candidata que viene con más fuerza es la política más influyente de la derecha extrema en Europa: Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional.  Incluso superaría en una segunda vuelta al ex presidente Sarkozy. Socialmente es medianamente progesista, en cuanto a aborto y derechos de la comunidad LGBT. Sin embargo, entre sus principales propuestas, está el retiro de Francia de la OTAN y de la Unión Europea, una especie de “Frexit”, abandonando el euro y la comunidad Shengen. Otra política que aplicaría de llegar al gobierno (y es muy probable que llegue) es el prohibir todo símbolo religioso del ámbito público, además de estar opuesta a la inmigración, principalmente de musulmanes (propuesta muy apoyada, dados los constantes atentados que sufre este país por parte de grupos fundamentalistas islámicos). Quiere también crear una “Ciudadanía por puntos”, retirándosela a quienes violen la ley dentro del territorio francés. Se opone al FMI, al Banco Mundial y al OMCS. Quiere volcar su política económica al mercado interno, estableciendo una especie de autarquía, política que muy pocas veces funciona. Cabe resaltar, que fue la primera política en saludar la elección de Donald Trump.

En Holanda la situación es la misma. Geert Wilders, un xenófobo acérrimo inclusive juzgado por racismo, especialmente hacia la población marroquí. Es también un referente de la islamofobia, habiendo declarado abiertamente no solo la guerra contra esta religión, sino cerrar escuelas islámicas, prohibir el Corán y el uso del burka. Este actual parlamentario y líder del PVV (Partido por la Libertad). Con el triunfo de Trump, este tuiteó: “The people are taking their country back. So will we.” (La gente esta recuperando su país. Así lo haremos.).

En Italia, los líderes la de ultraderecha van ganando fuerza también. Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, saludó a Trump por su triunfo en las elecciones declarando: “Ahora es nuestro turno”. También dijo que la elección del millonario era “un golpazo a la globalización y una victoria del pueblo, del coraje, del orgullo y de los tiempos del trabajo y la seguridad. Una victoria que planta cara a los banqueros, a los especuladores, a los cantantes, a los periodistas y a quienes hacen las encuestas”. Este político es conocido por simpatizar con el partido fascista de Mussolini. Beppe Grillo, el otro líder derechista y cabeza del Movimiento de 5 Estrellas, saludó el resultado de las elecciones en Norteamérica, celebrando y emitiendo insultos que prefiero no repetir.

El partido neonazi griego Amanecer Dorado también saludó la victoria del magnate, afirmando que esta era una victoria para los estados “étnicamente limpios”. preocupante realmente.

En Austria, el líder de la ultra derecha, Norbert Hofer (de ganar sería el primer ultraderechista en la presidencia después de 1945), también se perfila como ganador, mientras que en Alemania, República Checa, Dinamarca y Bulgaria, también están viendo un resurgimiento de la ultraderecha, en el contexto de la necesidad de una renovación política que preocupa al mundo, inspirado por la xenofobia en el marco de los constantes ataques terroristas en Europa.

No hay duda que el resultado electoral de Estados Unidos ha significado una realce de la ultraderecha en todo el mundo y especialmente en Europa. El Brexit y la elección de Trump no son fenómenos aislados, y son sólo síntomas de un cambio que está sucediendo en el panorama mundial, inspirado, como dije, por los atentados terroristas. Pienso que los políticos que he mencionado usarán la victoria de Donald Trump como argumento de que sus propuestas pueden ser de cierta manera extrapolables a Europa. Hay más dudas que certezas. Lo único claro es que la gente se cansó del “establishment” en todo el mundo y que hoy en día, la política europea baila al son de “trumpetas”.

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