[OPINIÓN] ¿Alan y el APRA en la hora nona?

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Esta semana no ha sido sencilla de deglutir para el Partido Aprista, y en especial, para Alan García. Definitivamente el pararse a cantar frente a un tribunal no debe ser sencillo, menos aún cuando se da tras enterarse que días antes el millonario propietario de la gigantesca empresa de infraestructura carioca Odebrecht ha sido puesto tras las rejas.

Y es que, coincidentemente, Alan García ha sido en los últimos tiempos casero de la gran empresa brasileña, cobrando jugosos honorarios por dar discursos a nivel internacional, amén de haber regalado al Perú, ambos, una estatua que hoy–digamos—adorna el litoral limeño.

Para Alan, Odebrecht fue el gran aliado del cambio responsable, el gestor de su gran metro, y el indulgente colaborador de una administración que pretende volver al poder el 2016. Si bien los narcoindultos parecían ser el talón de Aquiles de la postulación aprista, la coyuntura bien podría poner en riesgo cualquier expectativa de éxito electoral para el año que viene. El magnate y acusado de corrupción Marcelo Odebrecht planea hablar todo lo que sabe, y con ello, incluso involucrar a aquellos involucrados en la gestión de sus multimillonarios contratos.

Asimismo, la manifestación brindada por García a raíz de los petroaudios ha dejado varios cabos sueltos, lo que incluso podría llevar a que pase de ser el testigo a ser el investigado García. El timing reciente se muestra como nefasto para el ex presidente, y resulta difícil estimar si sabrá quitarse de encima el calor propio de la denuncia pública para llegar fresco a la contienda electoral.

Resulta preocupante, entonces, que un tema de esta relevancia no sea ampliamente cubierto por la prensa local. Sí, nos interesa saber si los recursos empleados por la primera dama son legítimos. Pero, también nos interesa –y mucho— el saber la verdad del rol del expresidente García en la asignación aparentemente ventajosa de lotes petroleros y la que bien podría haber sido adjudicación “beneficiosa” de millonarias obras de infraestructura.

El APRA ha sabido siempre salir airoso de las acusaciones imputadas; la mejor prueba de ello es que Alan García viva libre e incluso aspire a repetir el plato en una tercera ocasión. Sin embargo, hasta al mejor cazador se le escapa la paloma, y parece que en esta ocasión el francotirador García requerirá de una escopeta más precisa que la de dos cañones que suele utilizar. Su futuro político–y personal—bien pueden depender de ello.