Alemania: fuente de estabilidad en medio del caos

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A pesar de un año de lenta reactivación económica esta potencia se mantiene como el soporte de estabilidad económica y política que Europa necesita en este 2015. La clave en mantenerse como el ancla de la región no son, propiamente, políticas difíciles de implementar, sino más bien difíciles d comunicar. El reto se encuentra en la constancia y en saber enmarcar las necesidades del europeo de a pie.

Ángela Merkel fue elegida en 2005 dentro de un proceso electoral de optimismo. Ella representaba la transición de poder de la socialdemocracia encabezada por Gerhard Schroeder, que luego de 7 años en el poder se había debilitado, salvo que aquella vez se enfatizaba la necesidad de una reforma económica.  En 2009 fue reelegida por un amplio margen, consolidando la visión política y económica de la Unión Demócrata Cristina (CSU) y su hermano ideológico la Unión Social Cristiana (CSU), en coalición con el Partido Democrático Alemán (FDP). Para el proceso electoral del 2013 existían dudas acerca de una tercera victoria de parte de la coalición de Gobierno. Ello se daba en la medida que el Gobierno de Merkel había sido explícito en cuanto al mantenimiento de las políticas de austeridad tan criticadas en Europa. A pesar de ello, fue re-reelegida por el mayor margen en elecciones federales general desde la reunificación.

El cambio político que le ha permitido implementar las reformas pendientes ha sido la modificación en la composición de la coalición gobernante. En los dos primeros gobiernos se tuvo al FDP como socio menor, ahora se tiene al Partido Socialdemócrata (SDP), principal fuerza de oposición haya el 2013, haciendo las veces de nuevo socio político.

El éxito de la última campaña estuvo en centrar las reformas pendientes en Alemania de una forma distinta a la de sus vecinos.  Mientras que Francia, Italia, e inclusive Inglaterra, se han centrado en temas pro y anti Europa, pro y anti recesión económica, pro y anti migración, pro y anti más regulación en temas de migración; la mirada que se tuvo desde Berlín fue distinta. Merkel se encargó de “frasear” los clivajes electorales, que luego se han convertido en efectiva política pública, de una forma más coloquial, pero más trascendente. El debate no se suscitó entre pro y anti diáspora Turquía, entre pro y anti políticas de austeridad, ni mucho menos entre pro y anti apoyo a los esfuerzos estadounidenses en Medio Oriente.

La dupla CDU/CSU se centró en temas cotidianos desde una perspectiva de mediano plazo. En ese sentido se habló de cómo mejorar las tasas de empleo, de mantener el equilibrio fiscal y de la necesidad de contar con un gobierno estable que permita seguir implementando las reformas. La respuesta fue contundente y un 40.5% de los votos fueron a parar a su coalición.

De ese modo, se dejaron de lado ideas grandilocuentes acerca de la necesidad, o no, de fortalecer la zona euro, la Unión Europea o si se debe tener una política de migración mas adusta. Esos esfuerzos rindieron su fruto en unos resultados históricos, una colación impensable con el SPA, y unos porcentajes de aprobación que superan el 70% a diciembre de este ano según Reuters. Pero no solo ello, existe un 56% del electorado que está de acuerdo con que postule para un cuarto periodo. A ello basta sumar el 96.7% que obtuvo hace quince días que le ha permitido mantenerse a la cabeza de la CSU/CDU. De ahí este triángulo de poder que ha sabido cumplir sin demagogia con su electorado.