Algunas reflexiones sobre la Marina de Guerra del Perú, por Michel Laguerre Kleimann

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Dentro del mes de la Marina de Guerra del Perú, bien vale la pena recordar algunas reflexiones sobre ella que nos refresquen un poco su importancia dentro de la vida republicana de nuestro país. A continuación, comparto una pequeña selección que abarca desde 1821 hasta 1989.

 

“Deseoso el Gobierno de fomentar la Marina Nacional de cuyos progresos pende en gran parte la prosperidad del comercio e industria del país, no menos que la estabilidad del nuevo destino a que ha sido elevado el Perú; se previene que todos los jóvenes del país que por su educación, aptitud y conocimientos quieran entrar en la brillante carrera de la Marina”.

General José de San Martín, 1821.

 

“No es la Marina para nosotros un objeto de lujo y de vana ostentación, sino un elemento de orden, por la facilidad y rapidez con que puede transportar las fuerzas de la República, una activa y vigilante custodia del inmenso tesoro de nuestras islas guaneras y un símbolo vivo del Perú que ha desplegado con honor el pabellón nacional en puertos extranjeros”

Coronel Ramón Castilla, 1851.

 

“Una misión importante y trascendental está reservada a la marina de nuestras Repúblicas: el sostenimiento de su autonomía y de sus instituciones”.

Capitán de Navío Miguel Grau Seminario, 1877.

 

“El señor Grau reúne, como pocos hombres, las condiciones que lo hacen merecedor a la estimación pública: hombre de buenas costumbres, de modales finos, moderado, sin otras pretensiones que las de llenar cumplidamente su deber; marino inteligente e instruido, valeroso en el combate, magnánimo y generoso en la victoria”.

Manuel Atanasio Fuentes, “El Murciélago”, 1879.

 

“Fui uno de los primeros que vi caer muerto a nuestro valiente y querido comandante […] cada uno hizo la intención de morir peleando por vengar la sangre de nuestro nunca bien llorado Jefe […] Nadie huyó, papá, del peligro, todos lo arrostraban con la convicción del que defiende el honor de su Patria […] Ni un solo cobarde tuvimos”.

Guardiamarina Carlos Benjamín Tizón, 1879.

 

“Los intereses comerciales de un país y aún su vida autónoma, dependen de su Poder Marítimo”.

Coronel Nicanor Ruiz de Somocurcio, 1893

 

“La Marina de Guerra no sólo es indispensable como factor importante para el desarrollo del comercio, es también un auxiliar poderoso para el mantenimiento de las buenas relaciones y un signo de progreso al que no es indiferente ninguna nación”.

Teniente Primero Ernesto Caballero y Lastres, 1905.

 

“Formamos parte de una de las Instituciones militares del país, como es la Marina, que en todas las naciones es fuente de cultura, de poder y de riqueza”.

Capitán de Navío Ernesto Caballero y Lastres, 1918.

 

“Aunque ser buen ciudadano no quiere decir que uno sea necesariamente buen marino, es sin embargo siempre verdad que un buen marino es un buen ciudadano”.

Capitán de Navío Charles Gordon Davy, 1923.

 

“Siempre fue timbre de orgullo para el Perú su Marina gloriosa. Las páginas más brillantes de nuestra historia ella las ha escrito”.

Luis Varela y Orbegoso, “Clovis”, 1923.

 

“Los elementos básicos de la Marina son: la capacidad profesional y el culto fervoroso a los héroes y a las glorias de nuestra Marina”.

Celestino Manchego Muñoz, 1925.

 

“Recordad en todo momento que sois los herederos y continuadores de una inmortal tradición que es orgullo de nuestra Marina y gloria imperecedera de la Patria”.

Mariscal Oscar R. Benavides, 1938.

 

“La Marina tiene su peculiar orgullo, y lleva, ante el pueblo peruano siempre muy alta la cabeza; lo admirable de su historia y su tradición moral justifican este orgullo”.

Contralmirante Enrique Labarthe, 1946.

 

“Todos los años, el 8 de octubre, la enseña del Almirante Grau -la vieja y querida enseña del Huáscar legendario, en el que todos hemos navegado idealmente y aprendido la congoja y el orgullo de ser peruanos- sube, silenciosamente, al tope de la emoción patriótica, en el más alto mástil de la admiración heroica”.

Raúl Porras Barrenechea, 1954.

 

“No olvidéis por un momento que la Institución vive y se mantiene sostenida en las sólidas bases de un pasado de honor y lealtad, de respeto y disciplina”.

Contralmirante Luis Ponce Arenas, 1966.

 

“En el Perú y fuera del Perú, en América y fuera de América, el monitor gallardo y su comandante arrojado y experto empezaron a estar rodeados por un halo de leyenda: avances inesperados, rompimiento de bloqueos, dominación del fuego de las baterías enemigas, nobleza con los adversarios caídos en combate”.

Aurelio Miró-Quesada, 1979.

 

“Tengamos presente, permanentemente, que nos llamamos herederos de Grau; éste es el título más honroso que tenemos”.

Almirante Alfonso Panizo Zariquiey, 1989.

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