América Latina: Leche saludable y destructora, Inés Yábar

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La venta de leche vegetal (en vez de animal) está en alza. Con muchas personas volviéndose veganas o buscando una alimentación más saludable, la producción de productos alternativos se va incrementando. Personalmente, poco después de haber decidido dejar de comprar leche animal, decidí ya no comprar leche de almendras. El razonamiento fue el siguiente: para ser producida, esta leche necesita de mucha agua. En California, donde se produce más de 80% de las almendras mundiales, experimentaron una sequía mientras seguían produciendo para la demanda. Se necesitan de 5 litros de agua para que crezca una almendra. Antes de comenzar a defender la leche animal, pongámoslo en perspectiva, para 100ml de leche de vaca se necesitan 100 litros de agua.

Sin leche animal o leche de almendras, otra opción es soya. Pocos sabemos sin embargo que la soya es la causa detrás de mucha deforestación en América Latina. Con la demanda creciente, más campos deben ser creados en la Amazonía. En doce años, más de ocho millones de hectáreas han sido despejadas en el Chaco (que se encuentra en la cuenca del Río de la Plata). Al convertir el bosque en un lugar arable, las emisiones de dióxido de carbono son enormes. Se estima que las emisiones son de 3 034 millones de toneladas métricas en 28 años.

De este modo, Argentina ha perdido 22% de sus bosques en veinticinco años. Esto no detiene al gobierno, que construye en este momento un camino férreo en las provincias de Salta y Jujuy para acelerar el transporte de la materia. Es contradictorio respecto a la ley adoptada en el 2009 para proteger los bosques. Sin embargo, esta ley no ha sido financiada a la altura de lo esperado (siendo usada en 2016 menos de 23 veces la suma acordada).

Según un estudio de la universidad de Humboldt de Berlín, más de la mitad de los pájaros y un 30% de la totalidad de los mamíferos en el Chaco desaparecerán en los próximos veinticinco años si no se toman medidas. No es sólo en América Latina que se produce soya, sino también en Estados Unidos (entre otros países). China es el principal comprador de la soya Estadounidense, aprovisionándose de alrededor de un tercio de su producción. Sin embargo, esto podría cambiar porque esta semana han decidido poner un arancel de 25% en la importación de frijoles de soya de Estados Unidos.

La decisión se basa en las tarifas alzadas por Estados Unidos la noche del martes. Además de decisiones políticas, los mismos lobbies comerciales tienen un gran impacto en la comercialización de productos vegetales que se asimilan a los animales. El año pasado, en un caso de “competencia desleal”, la Unión Europea determinó que los productos enteramente vegetales no podían ser puestos a la venta como “leche” o “mantequilla” ya que no tenían ningún ingrediente animal.

Más allá de la discusión política o comercial, es deber de cada consumidor informarse sobre los productos que consume. No es una cuestión de carnívoros versus veganos, es un asunto de consumo responsable. Para comprar de manera informada, tú ¿qué estás haciendo?