América Unida, por Mauricio Izaguirre

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Dentro de un año se disputará la Copa América Centenario en la que participarán las diez selecciones que conforman la Conmebol y seis pertenecientes a la Concacaf. Este torneo es de carácter especial debido a la celebración que hay de por medio pero,  además, podría significar un avance para la unión entre estas dos confederaciones que rigen el fútbol en el continente americano.

Al parecer, las relaciones entre estas autoridades del balompié en nuestro continente van a ser constantes debido a la iniciativa que tiene un grupo de empresarios liderados por Riccardo Silva, propietario del Miami FC de la MLS, y Marcelo Tinelli, empresario argentino que está muy involucrado con el fútbol de su país, de crear un torneo que convoque a clubes pertenecientes a la Conmebol y la Concacaf. La “America’s Champions League” tiene como propósito integrar a todos los países del continente americano siguiendo el formato de Champions League de la UEFA.

De llegar a un acuerdo entre las confederaciones y el máximo ente rector, la FIFA, este torneo estaría conformado por 64 equipos, siendo Argentina y Brasil los más beneficiados por el número de cupos en Sudamérica, y Estados Unidos y México por Norteamérica. Cabe resaltar que los clasificados a dicho certamen serán aquellos clubes que campeonen en sus respectivas ligas o estén dentro de los primeros puestos, es decir los mejores de cada país. La creación del torneo tendría como consecuencia reemplazar torneos como la Copa Libertadores y la Concachampions.

En el aspecto económico, los organizadores premiarían a los participantes con 5 millones de dólares, monto que recibe el campeón de la Copa Libertadores; mientras que el ganador recibiría 30 millones de dólares. Por otro lado, el mercado de auspiciadores y el de futbolistas se vería beneficiado por uno más amplio y diverso, generando así más ingresos a los clubes y sus respectivas federaciones. En el ámbito futbolístico, significaría una competencia más fuerte y diversa que tendría como resultado el desarrollo y crecimiento del fútbol a nivel continental, así como una vitrina más grande para aquellos futbolistas que desean jugar en otras ligas.

Sin duda alguna, la realización de la Copa América Centenario y la America’s Champions League estrecharía las relaciones entre la Concacaf y la Conmebol y, esperamos, tenga como consecuencia la unificación de estas entidades futbolísticas. La FIFA está compuesta por 6 confederaciones oficiales a nivel mundial, siendo la UEFA la entidad europea, la OFC la de Oceanía, la CAF que abarca a todas las selecciones africanas, la AFC encargada de los federaciones asiáticas y por último la Concacaf y la Conmebol que representan al continente americano. El hecho que haya dos confederaciones que organicen y controlen federaciones distintas en un mismo continente resulta confuso, ya que este escenario no se da en ningún otro continente.

La fusión de estas confederaciones daría lugar a muchas oportunidades y ventajas para todos los países que las conforman. En primer lugar, el proceso de clasificación al mundial involucraría a 45 países de todo el continente, pero que tendría una organización dependiendo de su ubicación en el ranking de la FIFA en el que se encuentren.  Los cupos que tendría esta “nueva confederación” serian hasta 9, ya que la Conmebol cuenta con 4,5 y la Concacaf con 3,5.

En segundo lugar, los torneos continentales recibirían a más clubes y de diversos países, creando así un mercado de jugadores más amplio y variado con la posibilidad de descubrir más talentos. Además, actualmente se ve la llegada de jugadores prestigiosos y con mucha experiencia a clubes importantes del continente, como es el caso de Pirlo, Kaká y David Villa a la MLS o la llegada de Carlos Tévez a Boca Juniors, entre otras. Estas nuevas incorporaciones generarían mucha expectativa entre los aficionados del fútbol a nivel mundial.

Por último, gracias al deporte más querido en el mundo, un continente entero se vería beneficiado socialmente  y contaría con una sola identidad. Terminaríamos con esa imagen de un continente dividido en sur y norte y empezaría a crearse un perfil compacto y redondo, tan redondo como ese tan querido balón de cuero que haría posible el ansiado sueño de ver a una América unida.