Análisis – Biden y el país fragmentado, por Adrián Torres John

"Las primeras acciones de los demócratas y el nuevo mandatario en los primeros meses del nuevo gobierno serán de crucial importancia".

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Las elecciones de Estados Unidos continúan siendo noticia recientemente debido a las sucesivas peticiones de recuento de parte de Donald Trump, mismas que son apoyadas por una parte significativa de los votantes republicanos. Sin embargo, por encima de ello, el presidente Joe Biden deberá hacer frente a un nuevo escenario sociopolítico dividido. Dicha fragmentación resulta ser particular, principalmente, debido a que posee dos matices que se han visto reflejados en las estadísticas de las votaciones: el elemento étnico y la edad de los votantes. A continuación, se profundizará en tales aspectos.

En primer lugar, las elecciones de este año, de una manera aún más notoria que las del 2016, evidenciaron una diferenciación muy grande entre los votos de las personas blancas y el resto de etnias (principalmente, los afrodescendientes, los asiáticos y los latinos), siendo que estos últimos apoyaron predominantemente a Joe Biden y, en contraste, los blancos (en especial, aquellos residentes en pueblos, zonas rurales y ciudades pequeñas de estados como Arkansas o Utah) se inclinaron por la reelección.

La fragmentación y, en varios casos, la tensión cultural entre estos grupos, que tiene sus raíces en lo largo y ancho de la historia del país, podría verse impulsada por los resultados de esta elección, teniendo en cuenta el factor de que buena parte de los republicanos aún sigue abogando por la apelación de recuento del exmandatario Trump. A causa de ello, sumado con otros precedentes que involucren tensiones a nivel étnico como el caso de George Floyd hace algunos meses, Joe Biden podría tener que enfrentarse a la problemática sobre cómo manejar un país profundamente dividido en términos sociales, fragmentación que, ahora más que nunca, se ha visto plasmada en las esferas electorales.

En segundo lugar, los resultados de la encuesta publicada por Reuters el 4 de noviembre sobre un conjunto de 14.968 encuestados enuncian lo siguiente: mientras que en el grupo de votantes sin título la cifra se encuentra igualada en un 49% para ambos candidatos, en aquellos que sí lo tienen, los números no están tan alejados: 55% a favor de Biden y un 42% del lado de Trump. No obstante, la diferencia recae en la edad de los votantes: aquellos que poseen entre 18 y 29 años votaron en una aplastante mayoría a favor del candidato demócrata, mientras que entre los mayores de 30 la cifra vuelve a acercarse paulatinamente.

Esto demuestra lo siguiente: si bien las instituciones de educación superior pueden ser consideradas como nuevos bastiones demócratas, el cuerpo social letrado aún sigue estando fuertemente dividido, factor que se demuestra en la distancia que existe en la diversidad de opiniones referentes a temas como el aborto, la inmigración o los derechos humanos.

En síntesis, Joe Biden se encuentra frente a un país completamente dividido en torno al tema político, grieta que tiene sus cimientos en las variantes étnicas y generacionales. Esto, a raíz del panorama histórico de los Estados Unidos y los últimos acontecimientos como el caso de George Floyd, puede tener un impacto notorio en la tensiones sociales en un escenario en el que lo que más hace falta es la unión ante una pandemia y un posible segundo rebrote. De tal manera, las primeras acciones de los demócratas y el nuevo mandatario en los primeros meses del nuevo gobierno serán de crucial importancia.

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