Anochece en Iraq

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Mientras una gran mayoría de los ciudadanos estén pendientes de goles y penales, de clasificaciones y prematuros regresos de equipos a su casa, mientras en el Perú el debate cada vez más se centra en las listas electorales, por el mundo pasan cosas, algunas bien extrañas.

Por ejemplo: por primera vez desde hace años, Irán y Estados Unidos parece que se alían. Enemistados desde hace décadas, desde que los ayatolás asumieran el poder e islamizaran un país antes no muy respetuoso con los derechos civiles pero pro-occidental (la política exterior ha tenido y sigue teniendo una importante dosis de hipocresía), ahora tienen un enemigo común: las milicias islamistas del ISIS que ahora arrasan partes del Iraq, después de haber intervenido brutalmente en la guerra de Siria y también en Afganistán.

Matan y saquean y se enfrentan (con éxito) a las tropas regulares de Iraq, conquistando ciudades y oros puntos estratégicos, como puestos fronterizos. Se dice que han ocupado ya Mosul, segunda ciudad del país y que allí, en la antigua Nínive, ciegos de fanatismo, han destruido obras de arte de incalculable valor. Con esto, Iraq puede sumirse aun más en el caos, uniéndose a la lista de “Estados fallidos” (como gustan de llamarlos los expertos) por obra y desgracia del fundamentalismo islamista desbocado. Son milicianos, procedentes también de Europa y Estados Unidos, pues se les unen también desengañados de la civilización occidental conversos a la fe musulmana. Mientras en Alemania ya se ha iniciado el debate sobre la posibilidad de impedirles viajar a las zonas en guerra, esas radicalizaciones deberían preocupar más a los educadores, para saber detectarlas bien temprano.

Iraq, “liberado” del terrible Sadam Husein, se encuentra al borde de convertirse en un Estado fallido situación parecida, con una parte del país ya fuera de control (los kurdos en el norte ya tienen prácticamente su república y en este conflicto, al retirarse el ISIS después de la conquista, se han hecho con el control de zonas petrolíferas). A todo el marasmo de un país de que las tropas internacionales van a abandonar dejando la miseria y el desorden se une ahora esta plaga del ISIS.

Afganistán está también en esa lista de Estados fallidos, con un gobierno y un parlamento formalmente democráticos, pero políticos enfangados en la corrupción, una economía cuyo factor principal es el cultivo de la droga. Pakistán es otro Estado, en la misma región, en gravísimas dificultades. Mientras tanto, de Siria nadie habla, porque nadie sabe a quién apoyar, en el dilema entre un dictador inhumano y unos rebeldes fuertemente infiltrados del fundamentalismo.

En África, Nigeria es otro Estado que –en medio del auge económico por el petróleo- ha perdido el control de una parte de su territorio, donde se mata y se secuestra impunemente en nombre de Allah (¿qué ha sido de la indignación por el secuestro masivo de las alumnas de un colegio?; ¿dónde están ahora?).

Mientras tanto, incluso el Presidente Obama, tan despegado de la política exterior –tanto que ha sido criticado incluso por su ex-Canciller Hillary Clinton-, por esta vez se ha acordado de sus tropas y ha enviado hacia la zona de Iraq al “USS George H.W. Bush, el mayor buque de la Armada de Estados Unidos (puede acoger simultáneamente hasta 56 aviones de ataque), acompañados de un destructor y un acorazado cargados con misiles Tomahawq, con los que –cómodamente, sin que desembarque un solo soldado- pueden bombardear las posiciones en el norte, amenazadas por los incontrolados.

Si a este panorama le unimos Ucrania, donde los rebeldes pro-rusos incluso derriban ya aviones con armamento moderno y potente, ¿no será cuestión de empezar a preocuparse un poco porque –independientemente de quién gane el Mundial- el mundo hoy está más desestabilizado, más en guerra que hace un año?

Y, ¿respecto del Islam, no será el momento de releer –dejando de lado por un momento la cita que ha centrado todo el interés- el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, donde plantea el gran desafío para los musulmanes: actuar conformes con la religión “y” con la razón (la clave está en el “y”)? ¿Y no será el momento de apoyar a tantos musulmanes de buena voluntad que lo intentan y de evitar que sigan cayendo en el caos Estados y regiones en que ejércitos de descontrolados (pero bien armados… ¿por quién?) se llevan por delante la razón. Y de paso la religión.