Antauro Humala, el etnocacerismo y el postfascismo andino, por Piero Gayozzo

«Lejos de ser un proyecto político tradicional (derecha o izquierda), el etnocacerismo se configura como una alternativa que reivindica la esencia del ideario fascista o tercerposicionista en el Perú desde una lente andina.»

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El sábado pasado, Antauro Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala y líder del movimiento etnocacerista, fue puesto en libertad luego de haber purgado una condena de 17 años por el alzamiento armado que lideró el año 2004 en la ciudad apurimeña de Andahuaylas. Su anticipada liberación ha generado suspicacia pues no solo se debate sobre la legalidad de dicha decisión, sino que también se especula sobre el rol que pueda tener Antauro en el gobierno de Pedro Castillo, quien se pronunció a favor de su excarcelamiento durante la campaña presidencial. Son dos cuestiones las que deben preocuparnos, por un lado, la ideología de este aspirante a caudillo, y, por otro, las acciones políticas que pueda emprender en los años venideros. Revisemos cada una de estas.

Etnocacerismo: postfascismo andino

Antauro Humala es un mayor del Ejército del Perú en situación de retiro que se hizo conocido por su participación en los alzamientos armados de Locumba el año 2001, en el que se opuso a la dictadura de Alberto Fujimori junto al entonces comandante Ollanta Humala, y en el infame “Andahuaylazo” del año 2004. Este último acontecimiento fue el que, por el brutal asesinato de 4 policías, le supuso una condena de 25 años de prisión y marcó el inicio de la división en el seno del proyecto político etnocacerista que hasta entonces era predicado por la familia Humala.

La ideología enarbolada por Antauro Humala es el etnonacionalismo, un sistema de pensamiento que, en palabras de su padre, Isaac Humala, busca la reivindicación histórica de la raza cobriza en el mundo. La retórica etnonacionalista parte de la estrecha vinculación raza-cultura y a partir de ella analiza la realidad, concluyendo que, de todas las razas humanas, la cobriza es la única que no posee representatividad en organizaciones internacionales ni mucho menos en las Repúblicas que habitan, por el contrario, ha sido diezmada y sometida al punto en que reniega de sus orígenes raciales (actitud descrita como egofobia).

Con respecto al etnocacerismo, el concepto más popularizado y asociado a Antauro, surge inicialmente como una suerte de logia en el seno del Ejército del Perú y luego se convierte en la manifestación popular y ala más radical del etnonacionalismo en el Perú. Al revisar los estudios que sobre el etnocacerismo existen, es posible verificar que ha sido definido de diversas maneras. Ostrowska (2010) lo percibe como un neo-militarismo, para Alvarado (2014) se trata de una ideología de tipo populista radical, mientras que, para Mendieta (2011), deben analizarse sus dos manifestaciones, una radical comparable al fascismo y otra moderada que apunta a la creación de un Estado más fortalecido, pero a su vez integrador.

Autodefinida como una ideología contraria a la globalización y al neoliberalismo, a la vez que izquierdista por su naturaleza revolucionaria, mas no por ser marxista o socialista en sí misma, el etnocacerismo posee una retórica y una cosmovisión que puede ser clasificada de manera más precisa que las anteriores, sin contradecir los análisis desarrollados, sino integrándolos en una única denominación. La ideología ante la que nos hallamos no es la de un fascismo o populismo puros, menos un neo-militarismo exclusivamente, sino una fácilmente vinculable al fenómeno conocido como postfascismo.

El postfascismo es una denominación propuesta por Miklos Tamás y desarrollada posteriormente por Enzo Traverso (2019) que agrupa organizaciones y actores de extrema derecha que poseen un núcleo o matriz fascista en desarrollo. Esto quiere decir que comparten alguna similitud ideológica directa o indirecta con el fascismo, lo que llamaremos fascismo genérico, pero que han logrado transformar y adaptar a las nuevas circunstancias históricas y sociales.

Roger Griffin (1993) define el mínimo fascista o el fascismo genérico como una forma palingenética de ultranacionalismo populista. La palingéneses refiere al rebrotar o resurgir de la nación luego de un periodo de crisis. En ese sentido, la búsqueda de una modernidad alternativa se configura el objetivo utópico del fascismo, el cual, a su vez, recurrirá a un lenguaje populista para afianzar su discurso y su proyecto político.

Como se indicó, en el etnocacerismo pueden vislumbrarse estas características. Por definición el etnocacerismo es una forma de etnonacionalismo, es decir, de nacionalismo vinculado a la etnia, la cual es definida por Humala como una categoría que emerge de la relación entre la raza y la cultura y que se configura una dimensión taxonómica del homo sapiens (Humala, 2011, p. 63). La Nación en el ideario etnocacerista es un constructo multirracial, pues incluye diferentes grupos humanos, no obstante, para afianzarse como tal en el territorio peruano la representatividad debe estar regida principalmente por la mayoría cobriza y no por una minoría racial de origen extranjero (Humala, 2001, p. 321). De lo descrito por Humala (2011, pp. 165,318), es posible inferir que dicha nación resurgió en el ideario popular a partir a del hombre cobrizo castrense, en la infantería del ejército, que supo verse como constituyente del mundo andino durante el conflicto armado de los años 90 y continuó la gesta emprendida por Andrés Avelino Cáceres en la Campaña de la Breña.

El proyecto de Estado etnocacerista también incluye una perspectiva moderna, pero alternativa. En el ideario fascista la modernidad es tan poco deseable como la tradición, lo que realmente se busca es la concreción de un proyecto alternativo de modernidad. Aquel proyecto tiene como objetivo darle fin a un tipo de sociedad considerada decadente para crear un orden socio-político diferente que apunte al surgimiento de un nuevo tipo de hombre (Griffin, 2007). Coincidiendo con esta característica, el etnocacerismo propone el retorno al desarrollo tecnológico andino y adopta una “Tendencia generalizada en la que se vislumbra una urgente modernización “propia” del legado andino” (Humala, 2011, p. 76) mediante la cual la “… etnonacionalidad insurgente podrá “re-crear” tecnología en función a un renacimiento cultural propio” (p.77). Dicha modernidad alternativa apunta a continuar el legado andino tras un periodo de pausa provocado por la intromisión extranjera y se ve proyectada en la idea de lograr una Segunda República, una Internacional Inkaika o un Proyecto Geopolítico Neo-Tawantinsuyano del siglo XXI. El escenario prometido por el etnocacerismo o la palingénesis de la nación será concretado por el nuevo hombre cobrizo que no solo será libre de decidir sobre su propio futuro, sus propias creaciones, industria y cosmovisión religiosa autóctona, sino que reivindicará y reunificará a la estirpe quechuaymara para emanciparse de la opresión globocolonizadora y del Estado Criollo (pp.295-313).

Como afirma Alvarado (2014), el discurso etnocacerista es un tipo de populismo radical, es decir, una reacción nacionalista que recurre principalmente a una estrategia política que apunta a que un líder ejerza el poder a partir del apoyo de las masas y de una retórica antielitista. En efecto, el etnocacerismo constantemente rechaza el eurocentrismo de la burguesía nacional, la cual vincula directamente a una minoría étnica foránea, apela a la mayoría cobriza, india o chola, y la invita a concluir la pugna por el poder en el Perú. Incluso, esta división populista no se concentra únicamente a nivel primario entre pueblo/oligarquía, sino también a nivel internacional en donde la dicotomía se vuelve un enfrentamiento entre blancos-desarrollados-occidentales y no blancos-subdesarrollados-no-occidentales (Humala, 2011, p. 97).

Es por lo anterior que el etnocacerismo, como variante del etnonacionalismo desarrollado por los Humala, se torna una manifestación postfascista de carácter andino. Identificarlo como tal resulta de suma importancia porque nos alerta del retorno de una amenaza para la democracia que no había tenido oportunidad o participación política por más de 50 años desde la desintegración de la Unión Revolucionaria.

Para algunos la denominación de postfascista puede resultar llamativa, pues el etnocacerismo ha sido erradamente vinculado a la izquierda política por mucho tiempo. Como indica Mendieta (2019), indicar que el etnocacerismo es de izquierda ignoraría sus verdaderos componentes ideológicos y se centraría únicamente en sus aspiraciones de representatividad popular, el cual no es exclusivo de la política izquierdista. Es probable que este error categorial también se deba a que en los últimos años la amenaza más próxima al proyecto republicano haya sido emprendido por Sendero Luminoso y el pensamiento marxista, ambos vinculados a cierto indigenismo; sin embargo, aunque la memoria de sus atrocidades debe permanecer siempre presente, no debe cegarnos ante otra de las mayores amenazas para el proyecto ilustrado: el fascismo.

El futuro del etnocacerismo

El peligro del discurso radical, proteccionista, xenófobo e intolerante que propugna el movimiento postfascista liderado por Antauro Humala debe preocupar tanto al sector progresista como al conservador, al izquierdista como al derechista, pues rechaza las políticas globalistas y eurocéntricas, a la vez que condena la imposición del cristianismo y de las instituciones sociales españolas. Tampoco esconde sus ambiciones militaristas y revanchistas, lo cual podría conducirnos no solo a reabrir tensiones geopolíticas superadas, sino también a persecuciones internas y a vivir en un estado policial una vez más.

Para muchos, el etnocacerismo puede parecer un sistema ideológico risible, no obstante, debe recordarse que en los últimos años ha venido actuando silenciosamente en el interior del país y que el año 2020 logró colocar hasta 6 congresistas en una alianza con Unión Por el Perú (UPP). Además, existe todo un sector de la población que podría ser capitalizado bajo la dirección de un liderazgo fuerte como se cree que podría ser el de Antauro Humala.

Recordemos que para el retorno de la democracia a inicios de los 2000, cierto descontento ciudadano se fue gestando en lo que por mucho tiempo se conoció como el Perú profundo. Me atrevería a indicar que la elección de Alejandro Toledo fue el primer síntoma de aquel reclamo ciudadano, el cual, al no ver satisfechas sus demandas, viró hacia un discurso más radical en el año 2006. De esta manera Ollanta Humala apareció en la escena política y consiguió el 2011 gobernar el país. Para la tranquilidad del statu quo, Ollanta no fue capaz de ejecutar el proyecto etnonacionalista que prometió en las elecciones del 2006 y, por el contrario, reunió y empoderó a una izquierda progresista que lo acompañó en lo que se convirtió en otro gobierno corrupto más. No fue sino hasta el 2021 que aquel sentir del Perú profundo se manifestó de nuevo y colocó en segunda vuelta a un candidato rural que en tan solo 1 año ha defraudado a parte del electorado provinciano que creyó en la falsa “palabra de Maestro”. Envuelto en escándalos de corrupción, vínculos con ex miembros de Sendero Luminoso y de sus organismos generados, además de una serie de desaciertos políticos, Pedro Castillo se aferra al poder en contra de la voluntad de la ciudadanía y nos invita a preguntar ¿Será parte del electorado de Perú Libre el respaldo popular al que apuntará el etnocacerismo en los próximos años? Todo dependerá de las acciones que tome Antauro Humala en los próximos meses.

Durante la campaña electoral, Pedro Castillo afirmó que liberaría a Antauro Humala. Ahora, ante lo que se sugiere es una estratagema política del Ejecutivo para reunir nuevos cuadros y ejercer mayor control sobre la sociedad, el accionar de Antauro Humala resulta importante para la futura estabilidad del país. El escenario que más preocupa a un sector de la opinión pública es el posible apoyo militar que Humala pueda prestar al gobernante de turno, ya sea ocupando algún ministerio o como nexo influyente con las altas esferas de las Fuerzas Armadas. Este escenario podría resultar contraproducente y afectar negativamente a Antauro, quien, a pesar de haber sugerido que serviría de apoyo para Castillo en un audio filtrado, no creo que se arriesgue a estar involucrado en acciones delictivas tan pronto. El gobierno de Pedro Castillo se desmorona mientras que el etnocacerismo parece tener un horizonte frente a él con la liberación de Antauro, por lo que descartaría esta alternativa.

Otro escenario a mediano plazo sería una coalición entre etnocaceristas y seguidores de Vladimir Cerrón. Este último no ocultó en redes sociales su simpatía por la liberación de Antauro, por lo que, de ser cierta la ruptura entre Castillo y Cerrón, el segundo escenario incluiría una negociación político-paramilitar con el claro objetivo de subvertir el sistema social actual. Particularmente, no resulta tan convincente que esta alianza pueda ser fructífera. Primero, porque en el plano ideológico lo único que los une es la oposición al sistema político, una alianza que no duraría mucho tiempo equilibrada, y, segundo, porque ninguno ha ocultado sus aspiraciones de grandeza y liderazgo, por lo que en algún momento ambas personalidades podrían desatar el quiebre de la alianza. Lo más factible es que coqueteen por un tiempo, pero procuren mantener cierta distancia el uno del otro.

El tercer escenario, y el más prudente para las aspiraciones políticas etnocaceristas, sería que las fuerzas de Antauro mantengan un perfil bajo, se reagrupen y continúen su prédica política por el país con miras a la formación de un bloque más consolidado y homogéneo con el cual presentar su alternativa partidaria en las próximas elecciones. Este último sería el que capitalice el descontento ciudadano acumulado en las dos décadas del siglo XXI y el que podría configurarse como un verdadero peligro para la República y el proyecto liberal. A pesar de tener a su líder en prisión, el mito etnocacerista ha estado activo y ganando cada vez más adeptos, por lo que la liberación de Antauro podría catapultar y acelerar este proceso.

Esta vez, los desafíos al proyecto moderno vienen desde un frente olvidado. Lejos de ser un proyecto político tradicional (derecha o izquierda), el etnocacerismo se configura como una alternativa que reivindica la esencia del ideario fascista o tercerposicionista en el Perú desde una lente andina. Como tal, podría enarbolarse como una nueva amenaza al Perú republicano si sus líderes y organizaciones toman acciones apropiadas en los meses venideros y apuntan a su consolidación institucional antes que a sus aspiraciones políticas particulares. El año 2004 la movilización de cerca de 1000 personas en el Andahuaylazo fue solo una pequeña muestra de la capacidad de acción de un mayor en retiro que luego de casi 20 años en prisión alimentó el mito de un resurgir nacional liderado por los cobrizos. ¿Qué nos hace pensar que la crisis actual y el descontento acumulado no servirán de plataforma para el surgimiento del postfascismo en el Perú?

 

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Referencias

Alvarado, M. (2014). El etnocacerismo como populismo radical. Revista de Ciencia Política y Gobierno, 1(1), 115-129.

Griffin, R. (1993). The Nature of Fascism. Nueva York: Routledge.

Griffin, R. (2007). Modernism and Fascism. The Sense of a Beginning under Mussolini and Hitler. New York: Palgrave MacMillan.

Humala, A. (2001). Ejército Peruano: Milenarismo, Nacionalismo y Etnocacerismo. Lima: Ollanta.

Humala, A. (2011). Etnonacionalismo, Izquierda y globalidad (Visión Etnocacerista). Lima: Ediciones Antaurpi.

Mendieta Pérez, M. I. (2011). Camisas verdes en el Perú: el proyecto de Estado del etnocacerismo, modernidad y nacionalismo. Obtenido de [Tesis para optar el grado de Magíster en Ciencia Política con mención en Política Comparada]. Pontificia Universidad Católica del Perú.: https://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/handle/20.500.12404/4659

Mendieta Pérez, M. I. (2019). ¿Qué es el movimiento etnocacerista? ideele(290). Obtenido de https://revistaideele.com/ideele/content/%C2%BFqu%C3%A9-es-el-movimiento-etnocacerista

Ostrowska, J. (2010). Hombre andino contra hombre occidentalizado: el etnocacerismo de los Humala. Itinerarios, 11, 85-101.

Traverso, E. (2019). The New Faces of Fascism. Populism and the Far Right. Londres: Verso.