Ante las heladas y friaje, lo bueno debe continuar, por Ana Jara

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Y empezó la temporada de heladas y friaje en el Perú, fenómeno climático recurrente que se presenta anualmente entre los meses de abril y septiembre, donde la temperatura desciende dramáticamente en la selva y en las zonas altoandinas, obligando la intervención del Estado con “carácter de preventivo”.

Esta es la primera temporada que enfrenta la gestión de PPK cuyos ministros empezando por él, tienen experiencia de gobierno al haber sido anteriormente ministros de Estado, por lo cual estimamos que su intervención, reducirá los índices de mortandad en poblaciones infantiles y adultos mayores (originada por transtornos respiratorios y gastrointestinales) y también del ganado (sustento económico de estas poblaciones vulnerables).

Lo bueno debe continuar y no caer en politiquería barata de desconocer aciertos, por lo pronto de la gestión de Ollanta Humala en este tema, porque la visión que se tuvo fue enfrentar las heladas y friaje de forma transversal entre las entidades del Estado, con tareas y metas expresas descritos en un Plan Multisectorial con participación de los tres niveles de gobierno y destinándose un presupuesto ad-hoc para dichos fines bajo el liderazgo de un ministerio que en ese caso fue el de Vivienda y Construcción en cuya competencia estaba también la construcción de los Tambos (establecimientos rurales que garantizan la presencia de Estado con sus Programas Sociales y Servicios a la ciudadanía como RENIEC, Banco de la Nación, etc.), con tratamiento de política de Estado.

Y me reafirmo que este Plan Multisectorial ante Heladas y Friajes que se renovaba año a año, es un acierto porque en antaño las intervenciones del Estado eran de forma aislada, cada sector hacia lo que mejor le parecía sin trazarse metas comunes, duplicando esfuerzos y generando más gasto público.

Como también fue un acierto la construcción de alrededor de diez mil viviendas rurales, sismorresistentes protectoras a su vez del frío (con proyección a veinte mil), que esperemos el Gobierno de “Lujo” le dé continuidad, porque en este tema nadie ha inventado la pólvora, ya que el Estado debe apuntar a soluciones integrales (infraestructura) con duración en el tiempo y no meros parches de frazadas y kits de abrigos que son fungibles, es decir, que se consumen con el uso.

De esto se ha escrito mucho y existen experiencias exitosas en las llamadas “casas calientes”, cuya estructura permite albergar el calor haciendo frente a las bajas temperaturas y entendemos por anuncios del ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), que habrá una intervención en este sentido en 1140 viviendas rurales en zonas altoandinas, decisión política que saludamos porque va en el mismo norte de las casas rurales sismorresistentes que socorrían a los pobladores del frío, implementadas en la gestión de Humala.

Como vemos, no se trata de “yo construí más” sino de prevenir y cautelar antes del Periodo de Heladas y Friaje, la vida de nuestros compatriotas de la Selva y de la Sierra que sufren anualmente esta temporada; finalmente todos somos Estado y los gobiernos son aves de paso.

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