Antes que Reconciliación, Reconstrucción, por Edu Vergara

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El nombre con el que el presidente Pedro Pablo Kuczynski ha bautizado a su remozado gabinete, a mi modesto entender, no es pertinente porque La Reconciliación no es sólo una palabra que debemos poner de moda, es más bien el resultado de un conjunto de acciones que nos llevan a perdonarnos y amistarnos y actualmente este Gobierno no ha hecho nada para tales fines. Me refiero que sin Reconstrucción no habrá Reconciliación.

En la madrugada del pasado 10 de enero, una intensa lluvia volvió a caer sobre las zonas de Matucana y Chosica. Las imágenes en la televisión mostraron calles inundadas, personal municipal limpiando pero sobretodo decenas de rostros angustiados. Claro, no podía ser de otro modo, si las heridas causadas hace once meses por El Niño Costero siguen abiertas. Basta con pasar por cualquier zona afectada como la Quebrada Carosio en Chosica donde las mallas geodiámicas están abarrotadas de piedras, o ver las viviendas aún inhabitables, los servicios de agua y desagüe colapsados, las pistas en mal estado y el polvo.

¿Podrá la población de las trece regiones  que fueron declaradas en estado de emergencia: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Ancash, Lima, Ica, Arequipa, Cajamarca, Junín, Ayacucho, Huancavelica y Loreto perdonar y amistarse con un Estado que no entendie , que fueron golpeadas por la destrucción material, pero sobretodo la destrucción de sus vidas y ahora por el olvido de sus autoridades?

La brecha entre la población afectada y la activación del plan de la “Reconstrucción con Cambios” se ha ampliado, la población ya no confía, ya no cree; y en zonas como Campanilla en Santa María Baja en Chosica los pobladores han vuelto al cauce del río y empiezan a levantar sus refugios.

Ante un hecho considerado como destrucción brutal después de treinta y cuatro años en nuestro país, la respuesta y la reacción tiene que ser inmediata, sin titubeo.

Soy de los cree que las criticas también previenen y muchas veces resultan oportunas, por ello el 28 de noviembre del año pasado apele ante el gabinete en pleno para que nuestro Ejército Peruano intervenga en las labores de reconstrucción.

Le pedí a la presidenta del Consejo de Ministros, Mercedes Aráoz, durante el debate presupuestal que coordine con el entonces titular de Defensa, Jorge Nieto, con la finalidad que los cien mil efectivos militares del Ejército Peruano salgan de los cuarteles y ayuden en la pronta reconstrucción nacional.

“¡Que cambien los fusiles por picos y palas! ¡Demos una lección al mundo! ¡Un poco de empatía!, ¡Un poco de sensibilidad humana!, ¡Señores ministros, póngase en los zapatos de estas familias damnificadas! Póngase zapatillas, un gorrito y bloqueador!” fue lo que dije y seguiré alzando mi voz con el propósito de hacer efectiva la reconstrucción.

¿Qué tiene que pasar para se active el Plan de Reconstrucción con Cambios?

Desde el Congreso de la República hemos dado todas las facilidades posibles, acompañamos primero al señor de La Flor y ahora a Edgar Quipse. Hemos aprobado de inmediato las iniciativas del Ejecutivo. El Congreso hace lo suyo.

Son los primeros días de un año nuevo, tiempos de inicios, de pensar en hacer las cosas bien, de motivarnos para concretar lo que no hicimos, es tiempo de ponernos a trabajar para devolverle la sonrisa a esa gente, para amistarnos, para que nos perdonen , sólo así habrá reconciliación.

Y como lo dijo el Papa Francisco: “Somos una tierra de esperanza por la riqueza de sus tradiciones y costumbres que han marcado el alma de este pueblo”. El Perú no se merece el olvido.

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