Atrapando al traidor

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Usualmente los servicios de inteligencia cuentan con varias clases de políticas establecidas para atrapar a sujetos que comenten infidencia dentro de sus instituciones. Estas tácticas son propias del dominio de la contrainteligencia. Generalmente, estas prácticas permiten crear barreras a la práctica del espionaje y/o barreras al libre albedrio de traidores dentro de las instrucciones.

Algunas veces los servicios de inteligencia de algunos países logran penetrar o manipular funcionarios o agentes de otros servicios de inteligencia. En algunos casos, estos procesos de cooptación se dan desde organizaciones no estatales, ya sean ongs, empresas o grupos terroristas. Los sistemas de inteligencia saben que es una posibilidad latente el tener que lidiar con la infidencia, por lo que generalmente implementan las siguientes acciones:

  1. Clasificación de información: Distinción e implementación de distintos niveles de acceso a información. Muchas veces la información puede ser clasificada a su vez dentro de una organización. En ese sentido, se puede combinar los niveles con la ubicación de la información.
  1. Incremento en los requisitos para acceder a información. Conforme la necesidad de secreto sea mayor, mayor serán también los requisitos requeridos para ser conferido el acceso a recolección, análisis y prospectivas de determinados aspectos de la organización.
  1. Investigaciones a nivel personal y organizacional del funcionario al cual se le va a otorgar acceso preferencial a la información. Muchas veces será necesario realizar un examen exhaustivo de los antecedentes, perfil y capacidades del personal involucrado en el acceso a la información clasificada. Es más que probable que estas evaluaciones sean repetidas en algunas ocasiones con el fin de actualizar la información y el consiguiente acceso.
  1. Envió de información errónea a los agentes/funcionarios que están cometiendo delito de infidencia. Con ello se busca desinformar al adversario, ya sea una organización, país o empresa.
  1. Envío de agentes dobles al adversario. En algunas ocasiones se puede retrucar las acciones del adversario, enviando a personal propio o tratando de reclutar personal o agentes que sean proclives a generar infidencia del otro lado.

Estas prácticas son consideradas como ya establecidas dentro de los servicios y organismos de inteligencia. Así también, se implementan las mismas tácticas dentro de las empresas.  En suma, ayudan a que la traición por parte de funcionarios propios sea minimizada. Si bien no podrán eliminar la posibilidad de tener espionaje, bien pueden hacerlo más difícil.

Claro está, que estas medidas se dan/darán dentro de un marco de legalidad y de estrategia en contrainteligencia.