Auxilios psicológicos para prevenir el distrés, por Verushka Villavicencio

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Basta observar el comportamiento de los congresistas para darse cuenta que tenemos una gran ausencia de manejo de emociones, entre otras, en las autoridades. Frente al hecho, la ciudadanía genera umbrales de incertidumbre inimaginables. Semejante situación nos cuestiona a todos.

En circunstancias retadoras como la pandemia, los ciudadanos esperamos que nuestras autoridades se sumen aportando soluciones y demandamos que nuestros derechos se puedan ejercer sin obstáculos. Si no vemos este resultado, progresivamente se incrementa la carga de estrés y de inseguridad. Esta carga se extiende en acciones que afectan a nuestra familia y trabajo. Para los especialistas, el estrés negativo puede ocasionar el distrés, que es la acumulación de ansiedad y miedo.

La ansiedad y el miedo gestionados deficientemente pueden ocasionar malestares físicos en las personas y repercutir en sus vidas. Aprender a gestionar nuestras emociones es un aprendizaje diario que cada familia está ejerciendo con las estrategias que posee. Todos coincidimos que afrontamos tiempos difíciles cuya resolución es a mediano plazo.

Para los especialistas en atender situaciones de emergencia, la pandemia es una “crisis”, por ser inesperada e infrecuente, impactante y/o destructiva que ha provocado, la pérdida de vidas humanas, de la propiedad, generando un empeoramiento destacable de la calidad de vida de las personas. Las crisis requieren de esfuerzos y recursos importantes para ser superadas con la participación activa de las personas, las familias, las comunidades y las instituciones. Además, la pandemia ha ocasionado la activación de crisis cotidianas dentro del hogar. Es importante saber lo que produce en los adultos: reacciones de angustia, crisis de ansiedad, reacciones de temor intenso, de pánico, también tristeza, dolor emocional o una persona embotada a nivel emocional, es decir “anestesiada”, que no siente nada. Y ¿cómo operamos para que no se acentúe?

La respuesta es la aplicación de primeros auxilios psicológicos. Se trata de acciones que pueden prevenir el desarrollo del estrés y que todos podemos aprender. Los pasos son: contener, calmar, informar, normalizar y consolar. Cada paso está diseñado para brindar ayuda positiva. Se aplican también en las emergencias, catástrofes y desastres las primeras 72 horas del evento y el procedimiento varia de acuerdo a la edad de las personas.

Cada uno de nosotros puede convertirse en un referente para otra persona, siguiendo los pasos de los primeros auxilios psicológicos dentro del hogar, porque poseemos un conjunto de actitudes que nos han llevado a salir adelante a lo largo de nuestras vidas. Estas actitudes conforman el desarrollo de “la resiliencia”, que es la capacidad para afrontar la adversidad. 

También es importante desarrollar factores protectores que nos sostengan. Uno de ellos es la red de amigos o familia que acompañe en la distancia. Pero cada persona tiene el poder de identificar aquello que puede cambiar y hacerse cargo del proceso. Escuchando a la actriz, Wendy Ramos en “Tu vida es una fiesta”, dentro de la Plataforma Aprendemos Juntos del BBVA, nos queda la tarea de pensar: hoy ¿quién tiene el poder en nuestras vidas? Cada ciudadano tiene el poder para hacerse cargo de su propia vida mientras las autoridades se organizan. Un proverbio oriental dice: “los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles. Los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombres débiles crean tiempos difíciles.” Estamos en tiempos difíciles, para hombres fuertes capaces de transformar sus vidas, las de sus familias y comunidades.