The Babadook: El verdadero terror

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Hoy por hoy las películas de terror se caracterizan por ser malas. Todas siguen una fórmula clarísima cargada de ‘jump-scares’, personajes trillados, ruidos estrepitosos y naturalmente entidades fantasmagóricas o monstruosas que asechan las sombras. Aburrido sin lugar a dudas.

En el 2014 tuvimos películas de terror vomitivas que hicieron que muchos fanáticos pierdan la fe por el género. Claramente estamos hablando de Anabelle, Oujia, etc. Pero hubo una película de terror que fue especial, un diamante en un año lleno de bosta. Me refiero a la película australiana The Babadook.

The Babadook no solo es la mejor película de terror del 2014, también es una de las mejores películas de terror de la historia. La película cuenta la historia de Amelia (impecablemente interpretada por Essie Davis en un rol que merecía un Óscar), una mujer viuda atormentada por el recuerdo de su marido y de su hijo Samuel (Encarnado por Noah Wiseman). Samuel es un niño problema que vive inmerso en las fantasías relatadas en sus cuentos infantiles, construyendo armas para luchar contra ‘los monstruos’ y distanciándose de los otros niños.

El terror en esta película no es uno que provenga de algún ente sobrenatural, el terror chorrea de la mente humana y es una exploración de algo mucho más atemorizante que un fantasma o un monstruo: la depresión y el duelo, condiciones que terminan por erosionar la racionalidad de los personajes haciéndolos experimentar pesadillas terriblemente oscuras a pesar de estar despiertos.

Es fácil perturbarse a la hora de ver The Babadook, las escenas son crudas y con una escalofriante cercanía a la realidad y extrañamente uno no siente pavor por empatía con los personajes , siente pavor porque cada escena se mete a la mente de la audiencia y esta lo vive como propio.

Todo esto se logra sin lugar a dudas por las extraordinarias actuaciones de los protagonistas. Uno se queda con la boca abierta con el talento que despliegan tanto Davis como el joven Wiseman. Son actuaciones tan poderosas que en momentos logran eclipsar la barrera entre la ficción y la más chocante realidad.

Una película recomendadísima para ver de noche, con las luces apagadas y con algo para cubrirte los ojos.