Barro y perlas, por Gonzalo Ramírez de la Torre

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Los huaicos desploman esperanzas y derrumban edificios pero también, como toda tragedia, levantan espejos. Los ponen frente a nosotros y ahí, vestidos de rojo y blanco, nos vemos con claridad, imperfectos y únicos, débiles y fuertes. Si algo positivo se podrá sacar de esta tragedia es que fue una ocasión para que el Perú se vea de cuerpo entero y, de esa manera, reconozca de sí lo malo y lo bueno, el barro y las perlas.

Barro

Vemos la fibra de la que están hechos nuestros políticos. Un material endeble que solo aparenta firmeza cuando se trata de obtener el apoyo popular. Así, muchos posan con lampas en las manos, o con un poco de barro en las canillas para que la foto los muestre ayudando. Y es que es lo único que interesa. Poco les importa ayudar si no les permite estampar su nombre o su emblema partidario en algún lugar. Está el ejemplo de los fujimoristas con su hashtag #EstamosKontigo y sus parlamentarios con fotografías que sugieren una incómoda orquestación. Está el gobernador de La Libertad, Luis Valdez, que parece no tener muchos reparos en gastar dinero con tal de dramatizar un rescate para verse como héroe.

Vemos a Castañeda, tratando de justificar la caída de un puente que construyó y que sucumbió ante la crecida del río. En esa línea, también vemos a uno de los funcionarios del municipio, soberbiamente acusando la ignorancia de los periodistas y de un arquitecto por no saber que, según él, el puente “no se ha caído, se ha desplomado”…

Vemos con claridad a los pendejos, esos que buscan aprovechar el pánico para hacerse de algún beneficio material. Ahí están los especuladores, que acumulan botellas y bidones de agua para venderlos a precios exorbitantes. Ahí están los que arriesgaron sus vidas el miércoles pasado, tratando de llevarse unos barriles que traía el río. Están también los que se quedan con las donaciones o aprovechan la situación para robar. Vemos a los que desobedecen flagrantemente a las autoridades.

Vemos nuestro egoísmo. El que manifiestan todos los que van al supermercado para comprar decenas de litros de agua, porque escasez es para ellos es dejar sin nada al siguiente, con tal de que uno tenga de sobra. Estos suelen ser los mismos que se pelean con la cajera cuando les dice que no pueden llevar tanta agua y pegan de alaridos como si se les estuviera privando de un derecho.

Vemos a los que difunden noticias falsas, con ganas de fregar o motivados por pura maldad.

Perlas

Pero también vemos lo mejor de nosotros.

Vemos a los policías, bomberos y militares, que dan la vida (literalmente, en ocasiones) tratando de rescatar a todos los que sufren. Solo los policías ya han rescatado a un aproximado de 622 personas.

Vemos a las miles de personas que se han presentado en distintos lugares para ser voluntarios en los esfuerzos de ayuda.

Vemos a los que han perdido todo y, aun así, se preocupan por darles una mano a sus vecinos.

Vemos a los funcionarios de Sedapal que trabajan día y noche para remediar la escasez de agua.

Vemos, finalmente, que cuando es necesario, podemos trabajar juntos.