Boda real: ¿Por qué Meghan Markle no será llamada princesa?

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¿Por qué no? Pues para el protocolo de la realeza británica, la actriz estadounidense carece de “sangre real”. Esta es la razón por la a Meghan Markle no le corresponderá oficialmente el título de «princesa» luego de contraer matrimonio con el príncipe Harry, en una gran ceremonia celebrada hoy en la iglesia San Jorge de Windsor.

La explicación, a profundidad, de esta situación la trae una nota especial de BBC Mundo que se puede encontrar en este enlace.

En otras palabras, la regla se traduce en que Markle tendrá que seguir el ejemplo de su futura cuñada. Al momento de que Catherine Middleton y el príncipe William fueron declarados «esposa y esposo», en el 2011, ella se convirtió automáticamente en su alteza real princesa William de Gales.

En este sentido, existe una gran probabilidad de que Meghan se convierta en su alteza real princesa Harry de Gales. Así es que, al menos oficialmente, los británicos no se verán obligados a utilizar el título de «princesa Meg», así como no también de «princesa Kate».

PRINCESAS 

Cabe señalar que tener «sangre real» logró que la hermana menor de la reina Isabel II de Inglaterra fuese llamada princesa Margaret. De igual forma ocurrió con la hija de la reina, quien es la princesa Anne y que sus nietas son princesas también: Beatrice y Eugenie. La ascendencia simplemente les dio el derecho de ser princesas.

Pero su madre, Sarah Ferguson, nunca fue princesa Sarah, y Sophie Rhys-Jones, la esposa del príncipe Edward, no es la princesa Sofía. Pese a la consternación de muchos, Lady Diana Spencer nunca fue oficialmente la ‘princesa Diana’.

Según el periodista de la BBC Nicholas Witchell,, cuando William y Kate se comprometieron en 2011, la familia real no ha florecido por 1.000 años sin encontrar una solución a este problema un tanto desconcertante y sin sentido sobre cómo deberían llamarse sus miembros.

El Palacio de Buckingham indicó que se necesitan títulos para los miembros de la familia que ocupan roles, aunque prestigiosos, periféricos en el principal negocio de la monarquía.

DETALLES

Sin embargo, el protocolo de la realiza británica tiene algunas excepciones: el esposo de la reina, Felipe, sí es príncipe. Esto ocurrió luego de que él se casara con la entonces princesa Isabel en 1947, el rey George VI lo hizo «duque de Edimburgo».

No sucedió hasta febrero de 1957 cuando se convirtió en príncipe Felipe, al momento de que la reina «acordó para él el estilo y el título de príncipe del Reino Unido».

Es por eso que la monarca podría convertir a Kate y Meghan en princesas, pero, por las marcadas tradiciones de la realeza, quizá tome un buen tiempo.

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