Bonos Agrarios: Borrando la deuda con liquid paper, por Mario Seoane

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La histórica que lucha por el pago de los bonos agrarios atraviesa su peor momento.  Han pasado más de 40 años desde que miles de familias fueron despojadas de sus tierras sin que el justiprecio haya sido completamente pagado.  Hoy en día el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) pretende sorprender a los bonistas ofreciéndoles montos virtualmente inexistentes, avalados por un auto del Tribunal Constitucional (TC) de Julio del 2013 que constituye uno de los más grandes fraudes en la historia del Perú.

En el 2013 el TC ordenó al MEF dictar Decretos Supremo para calcular el valor actual de los bonos agrarios sobre la base de una “dolarización” – en lugar del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que establece la ley.  Así el MEF se aprovechó y generó unas fórmulas llenas de artificios matemáticos que pulverizan el valor de los bonos.  Los expertos confirman que en lugar de eliminar los efectos de la hiperinflación, los multiplican y reducen la deuda a nada.

Adicionalmente, existen pruebas que demuestran que el referido auto del TC fue adulterado.  El Sr. Augusto Pretel – tenedor de bonos agrarios – presentó una acusación por delito contra la fe pública, señalando que el supuesto voto singular del magistrado Carlos Mesía fue adulterado con liquid paper. En el curso de dicha investigación, los peritos del Ministerio Público han determinado que la resolución del 16 de julio del 2013 contiene textos burdamente adulterados.

¿Cuáles fueron las razones para que, al interior del TC, se fraguase el voto singular de un magistrado?  Todo indica que el TC estaba urgido en aprobar una valorización confiscatoria que beneficiaba vorazmente al gobierno.  Para tener una idea de los devastadores efectos de la fórmula del MEF, un bono de S/. 10,000 Soles Oro emitido en 1975 a 30 años y con cupones cobrados hasta 1985, vale hoy en día S/. 25,228 Nuevos Soles según el IPC.  Pero si se aplican las formulas del MEF, el valor actual de ese mismo bono sería de S/. 0.009 Nuevos Soles.  La violación al derecho de propiedad es evidente.

Así, la cultura del “no pago” se extiende peligrosamente con el aval del TC.  Cuando en marzo de este año la Asociación de Bonistas de la Deuda Agraria (ABDA) presentó un escrito al TC demostrando las falencias e ilegalidades de los Decretos Supremos del MEF y del mismo auto del TC, un sector mayoritario del actual TC desechó su petición alegando que ABDA no tenía representatividad, evadiendo penosamente su responsabilidad de pronunciarse sobre los más de mil folios que contienen – entre otras cosas – estudios económicos demostrando la capacidad del Perú de pagar la deuda agraria calculada según el IPC, y los beneficios económicos que ello generaría [1].

Por ende, la resolución del TC y los decretos del MEF son inaplicables en los procesos judiciales por inconstitucionales y haber sido obtenidos con violación de la ley penal. Así, la obligación del TC y del MEF de revisar sus procedimientos y enmendar los errores cometidos persiste.  Mutilar deudas y fraguar documentos son pésimas señales para el país, más aun cuando la seguridad jurídica y la transparencia son fundamentales para reactivar la economía nacional.  Mientras tanto, los bonistas no se rinden y seguirán luchando por el pago justo de los bonos agrarios.

[1] Toda esta información se encuentra disponible en www.bonosagrarios.pe.

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