Brecha digital con rostro de mujer, por Verushka Villavicencio

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A pocas horas de la marcha nacional: “Ni una menos”, para levantar la voz contra la violencia y el maltrato a la mujer, es momento apropiado también para revisar qué sucede con algunas oportunidades que nuestros países niegan a las mujeres generando que sus derechos a una vida digna y feliz, se invisibilicen. Esta ausencia de oportunidades es el caldo de cultivo para la violencia contra la mujer. Miles de millones de mujeres en el mundo callan la agresión verbal, psicológica y física porque creen que solas no pueden salir adelante y, si se encuentran en situación de pobreza o pobreza extrema, la inexistencia de oportunidades para independizarse del agresor, las ata a un destino que acaba en el feminicidio.

Una oportunidad negada aún es el acceso a la conectividad digital para la mujer que le abriría puertas hacia el emprendimiento social. El crecimiento del uso del internet y las comunicaciones se está desacelerando en la región de América Latina, siendo las mujeres las más afectadas, según un estudio de la “Alianza Internacional A4AI” para hacer asequible el internet.

El objetivo de la organización -cuyas metas están respaldadas por la ONU-, es lograr la conexión vía banda ancha a menos del 5% del ingreso medio per cápita a nivel mundial. Objetivo que sólo sería viable con la concertación de un Estado moderno y una empresa privada comprometida con la inversión, no sólo en zonas urbanas sino también rurales.

Según el estudio, de 51 países, sólo 9 alcanzaron la meta de acceso al internet para el 20% de la población más pobre. En el mismo informe se afirma que las mujeres pobres de sectores urbanos tienen un 50% menos de probabilidades de acceder a internet que los hombres de su misma edad, nivel educativo e ingresos. Ellas destinarían sus recursos al cuidado de sus familias, no priorizando el uso de planes básicos para usar un celular, por ejemplo.

En este rating, Perú se ubica en el quinto lugar a nivel de la región, siendo Colombia el número uno a nivel de América Latina y de todos los países evaluados.

Pero, ¿por qué es importante el uso del internet y las comunicaciones para las mujeres? No sólo se trata de acceder a información sobre temas diversos y a la comunicación con amigos. Hoy acceder a internet, abre la puerta al establecimiento de redes de contactos que pueden movilizar la economía de la mujer emprendedora, de la mujer que crea micro o pequeña empresa, de la mujer estudiante que puede acceder a una oferta educativa virtual, de la mujer profesional, de la niña y la adolescente que aprenden a ver el mundo para establecerse metas a seguir. Se trata del uso de las TIC para fomentar oportunidades de negocios y de desarrollo de capacidades. Así lo comprende Colombia que se ha propuesto cerrar la brecha digital y a través del Plan “Colombia Vive Digital 2014-2018”, posibilita el uso del internet a las micros, pequeñas y medianas empresas, a través de alianzas público-privadas. Una meta importante con la empresa privada es que el 20% de las 5 mil empresas más grandes del país, implementen el teletrabajo como opción laboral, generando 50 mil nuevos empleos.

Recordemos además que una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible N ͦ5 propone “mejorar el uso de la tecnología para promover el empoderamiento de la mujer” y otra meta del Objetivo N ͦ9 es: “el acceso universal y asequible a Internet en los países menos adelantados a más tardar al 2020”. Ambas metas implican una labor multisectorial del Estado articulado con la empresa privada y la sociedad civil.

Romper la brecha del acceso al uso del internet y la comunicación móvil facilitaría la inclusión de la mujer en igualdad de condiciones que el varón para poder estudiar, trabajar, emprender y usar los servicios que oferta el estado. Ampliar la cobertura y generar posibilidades reales del uso de la tecnología a través de capacitaciones que permitan a la mujer su desarrollo pleno, es parte de una agenda para la reducción de la pobreza que conectaría la oferta de mercados laborales con la demanda preparada para engancharse en una inclusión efectiva. Así el Estado contribuiría a crear condiciones de autonomía e independencia económica de la mujer, reduciendo el porcentaje de feminicidios en el país. La violencia se combate con oportunidades de desarrollo.

Ciertamente la reducción de la brecha digital y el fomento de la inclusión laboral de la mujer son retos para este gobierno. Mañana en la marcha pensemos que la violencia contra la mujer también tiene un rostro vinculado a la ausencia de oportunidades para una vida digna. A las mujeres nos corresponde denunciar y empoderarnos; y al Estado le compete impartir justicia y crear desarrollo sostenible.

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