Brindemos con un Vino Tinto

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Tras caer en los últimos minutos ante Brasil en el debut de la Copa América, la selección peruana salía al campo de Valparaíso a recuperar los puntos perdidos y mantener vivas las esperanzas de clasificar a Cuartos de Final. Tras los sorpresivos resultados que se habían dado en la Fecha 2, la única opción para nuestra selección en su rumbo a conseguir el objetivo era ganar, sumar los 3 puntos y dormir tranquilos para dar el golpe el próximo domingo. Para alegría de 30 millones de peruanos, la selección nos dio una gran alegría derrotando a una sólida selección venezolana que se hizo muy fuerte atrás y le dificultó la tarea ofensiva a la gloriosa “Blanquirroja”.

El primer tiempo el planteamiento de Gareca fue el mismo que contra Brasil, con la única diferencia siendo la inclusión del capitán Claudio Pizarro en lugar del aún intoxicado Farfán. La consigna era defendernos con la pelota, mantener la posesión con una rotación eficiente para aprovechar algún espacio que se pudiese abrir en la defensa “veneca”. Sin embargo, Venezuela siempre mantuvo su característica solidez defensiva con esa línea de 4 hombres en la que todos son altos y fuertes, dificultándole la tarea a nuestros delanteros. Asimismo, la ofensiva conformada por Guerra, Vargas y Arango, nutriendo a Rondón, causó más de un susto a nuestra defensa que, si bien sufrió en el inicio, se acomodó rápidamente para dejar nuestro arco en cero. El partido era de dominio compartido, con Perú intentando por las bandas penetrar la barrera comandada por Vizcarrondo, y Venezuela jugando con la necesidad de ganar de nuestra selección aprovechando los contragolpes.

El punto de quiebre fue la expulsión de Amorebieta, tras un criminal pisotón a Paolo, que se tradujo finalmente en una pérdida ofensiva para el cuadro de Sanvicente. Perú comenzó a meter más y desde ese momento comenzó a destacar la presencia del capitán. Pizarro las luchó todas, puso la pelota al piso, se asoció, buscó por todos los medios su ansiada revancha. Así, con Perú atacando, y defendiéndose efectivamente de las contras, terminó el primer tiempo, aún con la necesidad de anotar para ganar.

El segundo tiempo inició de una manera atrevida para Perú, ya que el “Tigre” sacó a Lobatón para que ingrese Yordy, moviendo a Joel Sánchez a su posición favorita para que inicie los ataques desde la zona medular, y dejándole la banda derecha a Advíncula para que la domine tanto con su despliegue como velocidad. Perú fue más, rotaba la pelota en el perímetro cual equipo de básquet hasta encontrar el momento perfecto para meter la puñalada esperada. Sin embargo, Venezuela se defendía hasta con 8 jugadores de campo, haciendo inútiles los centros e intentos de incursión con la pelota al piso que intentaban nuestros jugadores.

Para suerte peruana, quien insiste consigue su premio, y de esa manera Cueva recuperó un balón e hizo lo que nadie esperaba, filtrar una pelota entre líneas que finalmente tuvo destino en los pies de Claudio Miguel, quien sin titubear fusiló a Baroja, desatando la algarabía y ese emocionante grito de gol que emociona hasta al más apático. De ahí en más Perú reestructuró sus líneas para soportar la arremetida Venezolana y lo hizo bien. Venezuela modificó el planteamiento con el ingreso de dos delanteros que se sumen a Rondón, pero el buen trabajo de nuestra línea de fondo hizo inefectiva su tarea.

Más allá del desempeño importante de jugadores como Cueva o Vargas, sumado al sacrificio de Paolo y el gol de Claudio; la figura indiscutible del partido fue el “Usain Bolt” peruano, Luis Advíncula. Cerró muy bien su banda, aún con algunas ligeras deficiencias en el uno contra uno, nadie pudo superarlo en velocidad y en un punto del partido se volvió el arma más importante de la “Blanquirroja” con sus trepadas que siempre terminaron en un buen centro. No obstante, sus intervenciones cruciales fueron en nuestra propia área, obstruyendo hasta en dos oportunidades a Rondón, quitándole el grito de gol de la glotis.

En conclusión, vimos a un Perú ordenado, criterioso, incisivo y fiel a su planteamiento de inicio a fin. En esta oportunidad Perú ganó, pero el resultado queda al margen del análisis, jugamos bien y con este nivel la clasificación no es una utopía. Si bien hay aún una tarea pendiente en ofensiva, con más atrevimiento y contra una selección que no busque tanto la fricción ese rubro podrá analizarse mejor.