Buenos días, Uncle Sam, por Daniela Ibáñez.

"Uncle Sam despierta de ese largo sueño que tuvo durante la presidencia de Trump, donde las mentiras se dijeron por poder y para ventaja propia".

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Estados Unidos siempre ha tenido un lugar importante en mi vida. Tengo familia en este país, he visitado su costa este y oeste, y siempre lo he visto como fuente de inspiración. Descubrí, ideológicamente, lo que era el liberalismo, escuchando los discursos de sus políticos, y la gente en sus calles, su modo de vivir, su valoración imperativa hacia poder lograr tus objetivos viendo cara a cara con oportunidades que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

 

“Lideraremos no con el ejemplo de nuestro poder, pero con el poder de nuestro ejemplo”. Este fue el poderoso mensaje a los líderes internacionales del nuevo Presidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr. Con él, regresa lo que en 4 años dejé de ver, el país que siempre conocí. Mi referente político, de lo que significa respetar una Constitución, de cómo el nacionalismo saludable debe practicarse, de un gobierno construido en base al pilar fundamental más básico y más importante: el liberalismo. Quienes creen que la Presidencia de Biden es un alejamiento de este principio no ven el Estados Unidos que yo conozco. La nube negra de la insurrección del capitolio que dejó Trump, se esfuma en un día frío pero despejado para Washington DC, la capital de la nación que inspira a tantos.

 

Es verdaderamente un templo de la democracia. En físico, su símbolo es el capitolio, que terminó de construirse en los años de la Guerra Civil; tras este tumultuoso año, podemos decir que los conflictos vividos se asemejan a las divisiones que partieron a este gran país en ese entonces. “Las fuerzas que nos dividen hoy no son nuevas, pero históricas…paremos de gritarnos y bajemos la temperatura… América, al final de mi mandato podré decirles, les di lo mejor de mí”. Tras 36 años en el Senado, Biden conoce el origen de lo que divide a los americanos hoy. Sabe que la democracia es frágil y preciada, que es un cristal fácil de romper, y que, a pesar que ahora tiene varias grietas, es verdaderamente un milagro que una nación de 330 millones todavía no haya caído en la desgracia.

 

Han tenido una sola constitución todos estos años. El día de ayer, se marca un hito en el que el respeto a la institucionalidad y a la decencia, regresa a este gran país. Uncle Sam despierta de ese largo sueño que tuvo durante la presidencia de Trump, donde las mentiras se dijeron por poder y para ventaja propia. Veremos un cambio en la política de Estados Unidos – tres de los cuatro poderes del Estado son dominados por los demócratas que cuentan con una visión de país bastante distinta a los simpatizantes de Trump. Los republicanos deben reinventarse para sacar ventaja en el juego del poder. Por ahora, la victoria no sólo es demócrata, pero institucional. Ese es el Estados Unidos que siempre conocí. Buenos días, Uncle Sam….

 

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