Caímos redonditos, por Arturo Garro Miró Quesada

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El día miércoles los medios y las redes iniciaron el día con la noticia que la cuestionada presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena había arribado a Lima como observadora electoral; la noticia del arribo de Lucena supuestamente la dio a conocer la misma funcionaria venezolana a través de su cuenta en la red social Twitter.

El supuesto arribo de Lucena Ramírez, quien en su país es tristemente conocida como la Sra. Fraude, encendió las alarmas en todas las redacciones y redes sociales. Los comentarios en las redes fueron del más rotundo rechazo a la posible presencia de Lucena, inclusive se creó el hashtag -que llegó a ser tendencia- #TibisayLucenaLargateDelPerú.

La histeria y preocupación por la presencia de Lucena en Lima se encendió a lo largo del día, a pesar que tanto la ONPE (quienes en un comunicado dijeron que no habían invitado a nadie); y el JNE, que vía Twitter dijo que ya había acreditado a 380 observadores electorales y que la señora Lucena no figuraba en la lista. Inclusive, el actual presidente del Parlamento Luis Iberico se unió a las miles de personas que manifestamos nuestra preocupación por la presencia de tan cuestionada funcionaria al decir -en tono sarcástico- que no sabía lo que esa señora hacía aquí y quién la había invitado. Hasta llegó a decir que termine de comprar su harina, medicinas y papel higiénico, puesto que esos productos el venezolano de a pie no los puede conseguir fácilmente,  y que se vaya del país.  Por su parte, los exiliados venezolanos residentes en la capital convocaron a una concentración en favor del retorno de la democracia a su país como también repudiar la presencia de Tibisay Lucena en Lima. También cayeron redonditos.

El día jueves, el diario El Comercio de Lima se comunicó con el jefe de prensa del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tainem Hernández quien dijo que la presidenta no tiene cuenta en Twitter –por lo que el tuit que encendió las alarmas el miércoles era falso- y que Lucena se encontraba en Venezuela.

Ya con esta noticia desarticulada, cabe preguntarse a quién beneficiaría un rumor de este calibre ante el alto índice de polarización que viene viviendo el país. En las redes sociales, simpatizantes de Fuerza Popular y de Peruanos Por el Kambio se acusaban mutuamente de haber traído a Lucena a fin que ayude al candidato contrario a ganar la elección. Lo cual en lo personal descarto de plano porque Pedro Pablo Kuczynski (PPK), quien es una persona respetuosa del juego democrático, no se prestaría a tamaño ardid. Mientras que Keiko Fujimori no estría dispuesta a realizar una apuesta tan arriesgada, dado que no le convendría a la imagen de comprometida con la democracia que quiere proyectar.

De haberse confirmado la presencia de la señora Lucena en nuestro país, no hubiera quedado de otra que protestar hasta que la señora abandone el país ya sea por su voluntad o que el gobierno –por presión mediática y de la ciudadanía- la hubiese declarado persona non grata, pero este segundo camino no iba a ser factible debido a los vínculos de los Humala con el régimen chavista. Toda esta preocupación, por la presencia de esta señora en el país, sí es válida dadas sus credenciales nada santas con referencia al respeto de la voluntad ciudadana y de las leyes en su país.

Toda esta desconfianza –y por qué no decirlo, temor- que generó el supuesto arribo de la señora Lucena al país, se debe en buena parte a un cúmulo de hechos que generan preocupación en la ciudadanía, y con razón. Por ejemplo. La implementación de un sistema de voto electrónico en solo 19 distritos de Lima Metropolitana –sin la debida preparación e información tanto a electores como organizaciones políticas- y en algunos distritos del interior, sigue generando desconfianza en la gente, puesto que los personeros de las agrupaciones políticas no podrán cotejar los vouchers emitidos por las máquinas de voto electrónico con el acta final; violando así la ley de elecciones en lo referido a funciones y derechos de los personeros. A lo cual se suma que el mismo día del supuesto arribo de Tibisay Lucena, el jefe de la ONPE Mariano Cucho diga que los resultados al 100% de la segunda vuelta recién se tendrán para la quincena de junio (10 días), es decir, se van a demorar más tiempo en contar los votos en esta vuelta que en la anterior. Aquí nadie está dispuesto a caer redondito.

Pero en razón del titular de este artículo, es irresponsable la difusión de una noticia de este calibre debido al alto nivel de polarización que se respira en todo el país. Una polarización que debe ser ya menguada, porque el 6 de junio la vida continúa; y sea quien sea la persona que termina siendo elegida para gobernar este país por los próximos 5 años, merecerá nuestro reconocimiento y respeto, al margen de a quién le demos finalmente nuestro voto el próximo domingo 5.

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