Cambio de panorama en América Latina, por Enrique Banús

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Finalmente, en Francia, la derecha extrema no consiguió el gobierno de ninguna región. Los electores, al final, se lo piensan un poco más y, si en la primera ronda, un poco de voto de castigo viene bien, cuando las cosas se ponen serias, tampoco conviene jugar demasiado con el voto. Además de que, con el susto de la primera vuelta, también se movilizan electores menos motivados, pero que quieren impedir la llegada de los extremos al poder. De todas formas, casi uno de cada tres votantes optó por el Frente Nacional. El panorama sigue siendo inquietante.

En España, las encuestas han mostrado vaivenes considerables. Al final, Ciudadanos volvía a bajar de forma importante y de forma importante volvía a subir Podemos, en detrimento de los socialistas. Sólo el domingo sabremos si tienen razón las encuestas, publicadas por cierto cuando -por la cercanía de la jornada electoral- ya no se pueden publicar encuestas en España. ¿Cómo lo hacen? Las publican en Andorra… y las redes las difunden.

Sólo dos apuntes más: habrá que prestar atención en los próximos meses al gobierno polaco, que parece que tampoco va a alinearse mucho con la línea dominante en la Unión Europea. Y al tema de Turquía, donde los miembros de esta Unión Europea han prometido acelerar las negociaciones de adhesión. Lo han hecho frente a un gobierno islamista (moderado solemos decir y que realmente está combatiendo a los terroristas, pero ciertamente islamista) y dejando de lado los muchos argumentos para no propiciar la adhesión. Lo han hecho como contrapartida para que Turquía ayude a controlar las oleadas migratorias, que siguen llegando a pesar del invierno. Muy preocupante esta actitud europea.

Mientras tanto, en América Latina, con la retirada del uruguayo José Mujica y los vuelcos electorales en Argentina y en Venezuela el panorama ha cambiado sensiblemente. En Venezuela (parece que también por efecto de los -pocos- observadores de alto nivel a quienes se permitió la entrada, que consiguieron que en los últimos días Maduro se moderara) no hubo las revueltas que algunos temían, aunque Maduro ya está utilizando trucos y triquiñuelas para impedir que el Parlamento, mayoritariamente opositor ahora, ejerza con eficacia.

En general, el continente, por así decir, se ha “centrado”, aunque no sólo en Venezuela han quedado países en parte polarizados: así es en Argentina, como se vio por la virulencia del debate post-electoral por la toma de posesión, con todo tipo de descalificativos mutuos y el feo gesto de Cristina Fernández de no asistir. Así podría ser también en Chile, donde el gobierno de Bachelet, que ha perdido muchos puntos en la aceptación ciudadana, se empeña en recuperar a “su” electorado con gestos no sólo en los temas ya clásicos e identitarios de las izquierdas postmodernas, sino también con el acoso a la iniciativa privada por ejemplo en el sector universitario.

Más concretamente, el frente bolivariano ha quedado bastante debilitado, con un Humala alejado de su discurso electoral y, además, ya muy deshilachado, un Correa en Ecuador que también ha perdido un brillo que mantuvo durante muchos años y un Evo Morales, que en medio de su retórica y sus gestos, está resultando ser un gobernante bastante fiable y aceptado.

Sólo cabe desear que sobre todo en Venezuela se puedan restañar las profundas heridas que deja el régimen de Maduro y que todos entiendan que un periodo de transición es un momento muy delicado. No hay que olvidar que la oposición que ha ganado los comicios es una agrupación de fuerzas muy diversas, que las tensiones serán inevitables porque su visión sobre el método para afrontar esa transición es muy diversa. Y tampoco hay que olvidar que Venezuela no podrá contar con muchos de los que en los últimos meses y años simplemente han salido huyendo, porque por razones económicas podían y allí no veían garantizada la sobrevivencia y la atención a su familia: muchos de ellos, como suele suceder con los exilios, ya se han hecho una vida en otro lugar. Esas personas, muchas de ellas muy preparadas, van a faltar.

Esperemos que el espíritu navideño ayude en estos momentos de tantas tensiones y desafíos.