Camino del terror, por Mirko Vidal

"Su asunción es una clara provocación al Congreso y la confirmación de lo que venimos advirtiendo todos hace mucho tiempo. El que gobierna es Cerrón, así que dime con quién te juntas y te diré quién eres".

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En estos días hemos vivido el Apocalipsis político perfecto, un caso ancestral que fue arrojado hacia todos los peruanos por la ignorancia y la creencia de que en estas elecciones el mal menor era Pedro Castillo, alguien que se autodenominó como marxista-leninista, con un partido de los mismos lineamientos, vinculado a Vladimir Cerrón.

Pero todavía teníamos a incautos que afirmaban que no tenía tendencia política, otros que Cerrón no iba a estar ni de portero y los caviares, por supuesto, empezando a criticar la gestión porque hasta ellos saben que cualquiera que sea oficialista quedará marcado de por vida.

Con el avance de las redes sociales sabremos quienes, a pesar de tener los medios y los recursos para informarse, decidieron por memoria y dignidad entregar el país a filo-terroristas.

Guido bellido, investigado por presunta apología al terrorismo, es nuestro flamante primer ministro, una persona a la que le cuesta pronunciar la palabra terrorista para referirse a Abimael Guzmán y a su grupo de izquierdistas llamado Sendero Luminoso.

El corazón se ha de tener muy frío para defender regímenes como el venezolano, el cubano o incluso alabar y decirle presidente al dictador de Corea del Norte. Esto es ir mucho más allá del marxista común.

Cuando pasas esa línea sabes que con ese tipo de gente el diálogo y los consensos son nulos, pues para tener tal disonancia cognitiva hay que estar en una burbuja, fuera de la realidad. A una edad tan avanzada, no queda mucho por hacer.

Su asunción es una clara provocación al Congreso y la confirmación de lo que venimos advirtiendo todos hace mucho tiempo. El que gobierna es Cerrón, así que dime con quién te juntas y te diré quién eres. Yo agregaría: dime cómo te vistes para saber qué quieres representar, porque no solo es el premier; de hecho el traje con el que Castillo se mostró a la audiencia es un líqui-liqui de origen venezolano, algo sumamente contradictorio al discurso nacionalista.

El traje ha sido usado por los últimos dictadores y presidentes de extrema izquierda del siglo XXl. A todas luces es una provocación y decoración de intenciones sin decir palabra alguna. Los enemigos de la libertad intentarán cerrar el legislativo, todo para completar el objetivo que la izquierda se propuso en los 80s: llevarnos a un camino del terror.