Cantante cubano expresa su desencanto con el Comunismo

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El cantautor cubano, Silvio Rodríguez afirmó en su reciente recorrido por los barrios de Cuba que ha aprendido que “la gente está jodida, muy jodida, mucho más jodida de lo que pensaba” y que sus presentaciones en esas zonas le han servido para “conectarse con la realidad” de Cuba.

Rodríguez comentó, en entrevista con Mesa Redonda, que en todas las sociedades hay personas que quieren “un futuro mejor” y “progresar”, y que muchos cubanos creyeron que ese progreso llegaría con el Comunismo. “Cuando uno cantaba: Te convido a creerme cuando digo futuro, realmente uno no pensaba que este era el futuro. Uno pensaba que el futuro iba a ser otro.”

El fundador de la “Nueva Trova” (movimiento musical que surge de la revolución cubana) tocó uno de los temas más delicados en la isla: el acceso casi nulo a la internet:

“Se plantea que tecnológicamente está toda esa discusión del famoso cable de Venezuela, toda esa cosa. Es verdad, hay que crear una infraestructura aquí, que cuesta dinero. Pero los cables telefónicos están desde hace muchos años echados en Cuba y el sistema inalámbrico es una cosa que sí, debe costar su dinero, pero cada vez debe costar menos, cada vez es una cosa más común.”

El gobierno cubano justifica con el Embargo la limitación de la conectividad en el paísa. Sobre esto, Rodríguez señala:

“Veremos qué hacer cuando Google ponga en órbita los 180 satélites esos que tiene pensados poner para darle internet a la parte del mundo que no tiene, cubanos incluidos supongo.”

Actualmente, el acceso a internet es prohibido para domicilios. Este sólo puede ser contratado por extranjeros residentes en Cuba. Para los demás, la única posibilidad de acceder al Internet  es en las salas estatales Nauta, a un precio de 4,50 CUC la hora, lo cual equivale a la mitad de un salario mínimo mensual.

“Vamos a ver las nuevas generaciones a quiénes les agradecen el internet. Es uno de los grandes problemas que tenemos ahora mismo. El joven que no está pensando en otra cosa que mirar lo que le interesa, en resolver, en conectarse con la página del reguetonero no sé quién, lo que sea, lo que tenga en mente, y que de pronto, de un día para otro haga así, pácata, y con su telefonito se conecte con cualquier lugar del mundo. ¿A quién se lo va a agradecer?: ¿A nosotros?, ¿a nuestro país?, ¿a su gobierno?, ¿o a Google?”.