Carta abierta a Ricardo Moran, por Franco Mori Petrovich

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Estimado Ricardo Morán,

Quisiera objetar el tuit tendencioso que publicaste en alusión a la Marcha por la Vida. Antes, te comparto una reflexión en torno a una causa por la que tu y muchos peruanos sacamos pecho.

La discriminación que existe en nuestra sociedad no solamente es producto de una ignorancia heredada sino también de la imposición de un paquete de enseñanzas y valores insuficientes en el sistema educativo, en donde se tejió la norma de que la homosexualidad -como todavía continúan diciendo muchos- es una aberración, mas aún, la peor aberración que puede existir en el mundo. Esta idea prevalecerá conforme mantengamos la estructura del imperio de la mayoría, en desmedro de todas las minorías, donde las normas llegan excluir a muchos sin que nadie se de cuenta.

Para deshilachar este tejido que cubre al país (o a los distintos países donde la homofobia tiene raigambre normalizado), es necesario el esfuerzo que tu y muchos más hacemos para reconciliar a la humanidad a través de la tolerancia y el respeto mutuo. ¿Cómo? Mostrando que las todas las personas (heterosexuales y homosexuales), somos buenas por naturaleza. Y por ello aplaudo que el principal escudo no sea la violencia o la prepotencia, sino la argumentación basada en las ideas provenientes de la teoría de los derechos humanos.

Estos derechos en los que nos basamos nos sirven para decir que nadie tiene la autoridad, si no Dios, de juzgar lo que un heterosexual haga con su pareja, al mismo nivel de lo que un homosexual haga con la suya. Todos los actos, conservando siempre el pudor y las buenas costumbres, se amparan en la Constitución Política, específicamente en casi todos los incisos del artículo segundo (los cuales no citaré ahora pero que se podrá leer satisfactoriamente en este enlace).

Dicho esto, me dispongo a aclarar, si no refutar, el polémico tuit que, guiado de tu connotada personalidad sarcástica, publicaste el viernes 11 de marzo y que cito: “¿Es mañana que marchan los homofóbicos y los que no pueden dejar de meterse en la vida de los demás?”.

Respondo, entonces, a tu pregunta:

No. El aquí firmante fue miembro del comité organizador de la Marcha Por la Vida (en 2014 y 2015), y la grave acusación de que esta es la marcha de los homofóbicos es una distorsión que queda desmentida por los párrafos anteriores a este. Sin embargo, dudas no caben de que a la movilización asistan marchantes dignos del adjetivo que has empleado, pero generalizar maliciosamente a través de ese tuit, considerando el potente alcance que tienes por ser famoso, hay que decirlo, es una difamación.

No forma parte del objetivo de la marcha un pronunciamiento en contra de los homosexuales. Me consta que el comité organizador trabajó arduamente para que la finalidad del evento sea, ante todo, la defensa del niño por nacer. Por consiguiente, las personas que aparezcan con carteles alusivos a cualquier tema que no sea provida, son excluídas per se porque tienen otras intenciones. De igual forma, si durante la marcha algún líder político o religioso utiliza un discurso provida incluyendo ideas de lo que se denomina ‘profamilia’ estará, pues, distorsionando el propósito por el cual se han congregado a miles de personas.

En segundo lugar, y suscribiendo un tuit tuyo del año pasado donde dices “no se puede tolerar la discriminación. Es inhumano”, encuentro la necesidad de rectificar que los activistas provida no nos metemos en la vida privada de nadie. Venimos defendiendo a la primera minoría de todas (en donde convergen heterosexuales y homosexuales, hombres y mujeres). Es decir, el niño por nacer o, entiéndase, feto, concebido, bebe, etc. El aborto es una realidad inhumana y por ello el combate no debe ser despenalizándolo sino combatiéndolo.

Tus derechos, Ricardo, o sea, a la igualdad, a la libertad de conciencia, a la libertad de expresión, al honor y buena reputación, a la intimidad, a la nacionalidad, a la legítima defensa, a la salud, entre muchos otros mas; tienen (y deben tener siempre), vigencia desde que existimos en el vientre materno. Sin embargo, la piedra angular de todos estos es el derecho a la vida. No por haber adquirido vida luego del lamentable delito de violación sexual, se debe despenalizar el aborto.

La criatura concebida, al igual que la mujer, son inocentes de toda culpa y el Estado debe de una vez, así como saldar la deuda pendiente con el colectivo homosexual, cumplir su misión de velar por los más vulnerables. Garantizar la seguridad, crear mecanismos de atención especial para la mujer embarazada luego de una violación, ejecutar políticas de prevención junto a reformas de la educación, entre otras medidas; son parte de la deuda que un país, en el que se impuso el susodicho paquete insuficiente de enseñanzas y valores, tiene con las minorías.

Y si persisten dudas de que el concebido no es sujeto de derecho, remitámonos a la ciencia, específicamente, a la medicina embriológica, donde se describen todos los procesos bioquímicos del desarrollo del ser humano desde el momento en que es concebido. No quisiera extenderme en los argumentos científicos (ya lo he hecho antes, en Lucidez.pe), pero veamos también la teoría de los derechos humanos, aunque sea brevemente.

Decía al inicio que, en parte, el problema de la discriminación está en la ignorancia heredada. Pues, bien, con el pasar de los años el Perú ha ido formándose en materia de derechos humanos y claro ejemplo es que si revisas las últimas cinco constituciones, el carácter inclusivo ha ido creciendo. Para muestra un botón: La de 1920 priorizó condenar la esclavitud. Ningún peruano podía ser tratado como esclavo. La de 1933 se orientó a la problemática de las migraciones y de quienes podían ser considerados peruanos y quienes no. Recién en 1979, con la firma de apristas, pepecistas y partidos de izquierda, se pormenorizó que el concebido es sujeto de derecho. Desde entonces, las personas defendemos nuestro primer derecho: el derecho a la vida.

Comprendo la profunda incomodidad manifestada en sarcasmo y agresividad que tienes con el sector religioso y ‘pro-familia’, pero la cuestión provida es distinta o, al menos, yo la mantengo a la par. En lo provida abunda el sustento para rechazar el aborto, inclusive, el aborto terapéutico.

Saludos cordiales,
Franco Mori Petrovich
Periodista
@francomorip

Tuit original de Ricardo Morán: