Carta abierta al Doctor César Acuña, presidente de APP, por Daniel Córdova

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Doctor César Acuña Peralta
Presidente – Alianza para el Progreso (APP)

Presente.-

Estimado presidente:

Me dirijo a Ud. para manifestarle mi profunda preocupación por la situación generada a raíz de la decisión de la mayoría del Congreso de la República de no votar en favor de la confianza al gabinete presidido por el Dr. Pedro Cateriano, en el marco de la pandemia que nos acosa y de la crisis económica que nos agobia, y a invocar respetuosamente a través suyo a la bancada de APP a colaborar de ahora en adelante con la gobernabilidad del país durante el último año de gobierno del presidente Martín Vizcarra.

A finales de 2019, decidí aceptar su invitación para trabajar juntos buscando llenar un claro vacío existente en la política peruana: el de un partido que represente el progreso del Perú bajo el impulso del emprendimiento popular.

Dicho propósito, como lo conversamos cuando asistimos a la reunión del Consejo Empresarial de la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), solo puede lograrse sobre la base de una economía capitalista, cuyo motor es la inversión privada, acompañada de un Estado capaz de generar y hacer cumplir leyes que promuevan la igualdad de oportunidades, la libre competencia y el respeto de los derechos de propiedad. Ello, siempre, en el marco de un sistema democrático, cuyo eje es el balance entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Usted encarna ese capitalismo popular que, no sin tropiezos, ha podido desarrollarse en el Perú durante los últimos treinta años. Usted y miles de emprendedores han sido quienes generaron la nueva riqueza del Perú y la reducción de la pobreza monetaria, gracias a su esfuerzo y, también, gracias a la apertura de nuestra economía, a la estabilidad macroeconómica y a una gestión fiscal responsable, que se ha mantenido gobierno tras gobierno.

Debo destacar, sin embargo, que usted, a diferencia de la mayoría del empresariado, no se limitó a cuidar su negocio. Decidió además ingresar a la política formalmente desde muy temprano –ha sido congresista, alcalde y gobernador–, y formar un partido que decidió identificarse con el progreso. Esta forma de apostar por el país me ha parecido siempre particularmente meritoria.

Es por ello que, en la última CADE Ejecutiva, representé a APP con convicción y dejé en claro por qué el empresariado corporativo debía involucrarse en política de manera directa o a través de centros de pensamiento (Think Tanks), y no únicamente al momento de cada elección. Es por ello también que he defendido a César Acuña en foros públicos y privados, como un líder empresarial y político con proyección que merece la oportunidad de gobernar el Perú. Y es por ello que acepté su invitación a postular al Congreso de la República por APP en las pasadas elecciones de enero de 2020.

Lamentablemente, no fui elegido. Y no tuve la oportunidad de apoyar como hubiese querido a la bancada de APP.

La pandemia, señor presidente, ha desnudado el deterioro del Estado peruano a todos sus niveles. El Gabinete Zevallos no fue solo victima de dicho deterioro: lo profundizó. Desde que empezó la pandemia, advertí que tenemos un Estado solvente financieramente –gracias a la responsabilidad fiscal y monetaria vigentes– que ha financiado el crecimiento de una burocracia que no ha sido capaz de invertir y gestionar los recursos públicos con eficiencia y honestidad. Advertí que íbamos a tener serios problemas de gestión para enfrentar la pandemia, como viene sucediendo en la realidad. Desde un comienzo, sugerí, junto con otros colegas, que el Estado coordine con el sector privado la atención de la población y la distribución de alimentos, pero se decidió centralizar todo en el MINSA y transferirle recursos a los municipios en donde, como era de esperarse, cundió la ineficiencia y la corrupción. Advertí que los bonos para atender la emergencia alimentaria no iban a lograr su objetivo si no se hacían universales y no se distribuían bajo un sistema de focalización inversa. Le escribí una carta abierta al presidente Vizcarra con propuestas concretas para atender la crisis sanitaria y económica, y otra a la ministra de Economía, María Antonieta Alva dándole consejos para reactivar la inversión.

Lamentablemente, el sesgo político del Gabinete Zeballos fue adverso a la cooperación con el sector privado y su capacidad de gestión muy limitada. Ahí están los resultados: El Perú es uno de los países con mayores fallecimientos relativos por la pandemia y sufre una de las peores depresiones económicas del mundo.

Por ello escuché con entusiasmo el discurso del Dr. Pedro Cateriano que, desde mi humilde punto de vista, estaba empezando a corregir los errores cometidos por el Gabinete Zeballos, y tenía todo el potencial para interactuar mejor con el Congreso, en favor de una lucha más efectiva contra la pandemia, junto con una indispensable reactivación económica y la definición de aspectos básicos de la reforma política de cara a las próximas elecciones. Por ello, me ha desconcertado que APP haya decidido abstenerse en el voto de investidura y, en la práctica, se haya confundido con dos conjuntos de opositores que merecen nuestra condena.

El primero y más peligroso es la izquierda socialista, aquella que no cree en el capitalismo ni en la democracia y quiere llevarnos al infierno que se vive en Venezuela, Cuba o Nicaragua, en pleno siglo XXI. Como sabemos, después del fracaso del socialismo real en la Unión Soviética y sus satélites, el socialismo enarboló falsas banderas ambientalistas. Se opone así al gran capital minero, que cuida el medio ambiente, pero no a la pequeña minería informal que contamina. La minería formal no solo es indispensable para el desarrollo nacional, si no que es absolutamente compatible con el cuidado del medio ambiente y el desarrollo rural. No obstante, hace muchos años que las empresas mineras y el Estado han ido perdiendo la batalla política frente a la izquierda que se opone al llamado “extractivismo”. Con ello, quienes más han perdido han sido los más pobres, aquella población que podría beneficiarse y que se mantendrá en la pobreza. Pero también ha perdido el medio ambiente. Quizás la mejor parte de la presentación de Cateriano fue cuando mostró lo que había pasado en Tambo Grande, frustrado proyecto de Manhattan Minerals -el primero que se detuvo con una nefasta campaña publicitaria llena de falsedades-, que terminó infestado por la minería informal. Lamento que la convicción con la que el Dr. Cateriano defendió la minería, convicción que comparto, haya motivado la reacción de la una izquierda cercana al socialismo más rancio y, según sus propios voceros, motivado el voto en contra de la investidura.

El segundo grupo de opositores es el de congresistas con intereses particulares que, según el mismo Dr. Cateriano y el presidente Vizcarra, buscaban hacer caer al actual ministro de Educación y atacar la reforma universitaria. Detrás de dicho interés, estaría buscar que la Sunedu desaparezca o reduzca sus niveles de exigencia para otorgar licencias a las universidades relacionadas con ciertos congresistas. Obviamente, la abstención de la bancada de APP ha motivado que, de manera injusta, se asocie su nombre con este tipo de comportamiento. Yo no comparto esa opinión, porque he tomado conocimiento de cómo el equipo de la Universidad César Vallejo, encabezado por la Dra. Beatriz Merino, logró su licenciamiento sobre la base de una inversión millonaria en infraestructura, laboratorios e investigación.

Por lo expuesto, señor presidente, me permito invocar por su intermedio a la bancada de APP a legislar en favor de un desarrollo económico basado en la inversión privada, la libre competencia, la democracia y el estado de derecho. Asimismo, es fundamental que se manifiesten claramente en favor de la reforma universitaria –reforma que sin duda debe perfeccionarse y modernizarse, pero en ningún caso abandonarse– dejando en claro que APP no legisla en favor de reducir los estándares de calidad educativa.

Por último, lo más importante: colaborar todos, sector público y sector privado, para seguir luchando contra la pandemia. Los gobiernos regionales y locales, en donde APP tiene cientos de representantes, deben seguir sumando esfuerzos con las empresas privadas y el Ejecutivo para seguir incrementando el número de camas y equipos para atender a la población infectada y proveerla de medicinas paliativas. Las campañas de concientización y la distribución de mascarillas y desinfectantes deben incrementarse a todo nivel. Todos debemos apoyar sin reservas al equipo encargado de comprar la posible vacuna, encabezado por el Dr. Carlos Neuhaus.

Me despido, señor presidente, haciéndole saber que he tomado la decisión de no postular a cargo alguno en las próximas elecciones de 2021. Me voy a dedicar a mis actividades privadas y sobretodo al fortalecimiento de un Centro de Pensamiento, que buscará promover las ideas de la libertad, la promoción del capitalismo popular y la defensa del estado de derecho en el Perú.

Atentamente,

Daniel Córdova

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