Carta para padres e hijos, por Jonathan Sepúlveda

«Aunque este día se ha convertido en la razón perfecta para dar regalos a nuestros progenitores, hay un regalo que todo padre puede dar a sus hijos, este es: no dejar que ese niño interior, que aún los mira con ilusión, muera con el pasar de los años».

1.499

El Día del Padre se celebra en muchos países del mundo, con algunas excepciones como República Checa, por citar un ejemplo. Este día suele comenzar demostrando amor a nuestros padres, abuelos, cónyuges o cuidadores. Algunos damos un regalo o manifestamos nuestro aprecio a través de formas innovadoras. No importa la forma que sea, todos buscamos expresar todo el amor y la admiración que solo un hijo(a) puede sentir hacia su padre. Sin duda, este día es una oportunidad para honrar y reconocer la paternidad responsable y su impacto en la vida de los hijos.

Por un lado, podemos reconocer que hoy los padres se involucran más con sus hijos e hijas, en su crianza, educación y cuidado, así como en las tareas que comparten también con su cónyuge. Los padres se han dado la “oportunidad” y el tiempo de hacerlo, de asumir cada vez más el rol de cuidado conjunto de sus hijos. Esto puede deberse a muchas razones (razones que no voy a abordar en este día).

Por otro lado, es muy cierto que la crianza involucra muchas áreas de la educación de la primera infancia y el desarrollo emocional de bebés y niños. De esta forma, podemos decir que es fundamental cultivar y fortalecer relaciones respetuosas desde edades tempranas, sin esperar a que crezcan y “por arte de magia” se consiga una relación padre-hijo saludable. Desde que nacen, los niños siempre necesitan una figura paterna, una figura que consolide el desarrollo del infante.

Sin embargo, es cierto que en nuestra sociedad sigue habiendo relaciones de padre-hijo que han sido debilitadas por malas decisiones, malentendidos, faltas de compromiso, entre otros. No obstante, debemos recordar un principio de vida: “honra a tu padre y madre para que te vaya bien en la vida”. Pareciera una frase creada por un padre, y así es. Sea que haya sido bueno o malo, no ganamos nada con guardar rencores y malas experiencias en nuestros corazones. Es mejor mirar alto, respetar la vida de ese progenitor que no supo cumplir su rol de padre y trabajar en nosotros para que, si tenemos la oportunidad, cumplamos un rol como madre o padre responsable.

A los hijos, quiero recordarles que este Día del Padre puede ser la ocasión perfecta para fortalecer el vínculo que tenemos con nuestro progenitor y hacer algo especial, único y diferente; que traiga alegría y felicidad, tanto a ellos como a nosotros. Esta es una oportunidad que se puede utilizar para explorar otros intereses o refinar los existentes.

Finalmente, recordemos que dentro nuestro vive un niño, en algunos en mayor o menor medida, que en sus primeros años de vida idealizaba la imagen del padre; lo considerábamos nuestro superhéroe, perfecto, podía ser o hacer cualquier cosa, era capaz de todo, infalible, que es el mejor de todos los padres del mundo. Y aunque este día se ha convertido en la razón perfecta para dar regalos a nuestros progenitores, hay un regalo que todo padre puede dar a sus hijos, este es: no dejar que ese niño interior, que aún los mira con ilusión, muera con el pasar de los años.

 

Columna dedicada al mejor papá del mundo: Adrian Sepúlveda R.