Caudillista sin caudillo

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Esta semana, Ideele Radio publicó una entrevista a Cesar Hildebrandt en la cual se habló de actualidad nacional y política. Dentro de muchos de los temas que abordaron quisiera destacar la visión que tuvo la entrevista en torno al 2016 pero en especial, como menciona Hildebrandt “la gestión suicida que ha tenido el gobierno” en torno al futuro del oficialismo, tanto en su actuación en las próximas elecciones como los posibles candidatos y desde la teoría política hablar de lo que, al parecer, nos espera en las próximas elecciones presidenciales. El link de las partes de la entrevista se los dejo al final del texto.

Hildebrandt parte de un punto esencial: si vamos a analizar al gobierno y sobretodo al partido nacionalista con mirada al 2016 podemos afirmar que está perdido. Y es que desde el cambio de ruta que tomó Ollanta Humala ya en la presidencia -el cual se desvinculó casi por completo de lo que dijo en campaña- la credibilidad de lo que proponga tanto él como sus partidarios se vuelve casi nula. Ser el candidato que agrupó los intereses de los sectores más populares y representó el antisistema en algún momento creó la expectativa de que una vez en el poder lograría marcar la diferencia; sin embargo, al hacer una gestión inclinada al “continuismo” (con algunos aportes a la inclusión social, pero “continuismo” al fin y al cabo) resaltó la clara diferencia entre las palabras y las acciones.

Para el 2016, sea Ana Jara o Daniel Urrestri, a quien esté al frente del Nacionalismo le será bastante complicado convencer al país de que la gestión de un nuevo gobierno nacionalista cambiará lo que este hizo y, de igual forma, le será dificil afirmar que continuaran con una gestión parecida a lo que vienen haciendo, eso no será su principal motivo para sumar votos. A todo lo antes mencionado habría que sumarle las protestas en contra de la Ley Pulpín y los recientes casos de reglaje a miembros del Gobierno. En resumidas cuentas, la gestión del presidente Humala se encargó de sepultar a su propio partido y como menciona Hildebrandt respecto a la figura de Ollanta Humala: “construir su propio anonimato, ladrillo a ladrillo”.

En este contexto tenemos (por ahora) algunos actores claros para el 2016, y el panorama. al parecer, nos presentará una vez más la triste opción de votar por el “mal menor”. Keiko Fujimori y Alan García se perfilan como potenciales candidatos y en marco de este escenario Hildebrandt menciona que no hay un candidato para estas elecciones (por lo menos aun no se observa uno claro) que sea el rostro de lo que Ollanta Humala representó en algún momento y que englobe los intereses de los sectores que apoyaron al Nacionalismo. Es decir, un 50 % del país aún no tiene en mente el rostro que deberá marcar con un aspa o cruz en abril del próximo año.


https://www.youtube.com/watch?v=FIS2m9kcVBM

https://www.youtube.com/watch?v=M8XSeUf9oTQ

https://www.youtube.com/watch?v=uMMACe5-A4w

https://www.youtube.com/watch?v=ru66Tbx5_Kc